martes, 31 de mayo de 2016

6 claves con las que ayudarás a tus hijos a hablar en público

No todos los centros escolares incluyen la «oratoria» entre sus asignaturas. Sin embargo, cada vez cobra mayor importancia no solo entre los alumnos —que se ven, sin saber muy bien cómo hacerlo, en la tesitura de exponer un trabajo ante sus compañeros—, sino también entre los profesionales de cualquier ámbito cada vez que presentan un negocio o proyecto en su propia empresa o ante clientes.
Las seis claves con las que ayudarás a tus hijos a hablar en público
Lo que está claro es que saber comunicar una idea correctamente es una de las claves del éxito profesional y personal. Según Mónica Pérez de las Heras, directora de la Escuela Europea de Oratoria (EEO), los padres también pueden contribuir a fomentar que sus hijos potencien su capacidad para saber hablar en público, ser más convincentes y evitar esos nervios tan característicos que pueden tirar por tierra el más sencillo de los mensajes. Sus recomendaciones son los siguientes:
1.-Apóyalos para hablar en público.
Los niños aprenden y repiten muchas conductas de los padres. Si les enseñas que hablar en público es fácil y divertido, perderán el miedo a hacerlo. Muchos bloqueos e inseguridades nacen desde que somos pequeños y crecemos con algunas creencias que más tarde son difíciles de cambiar. Anímalos en este camino. Háblales en positivo sobre lo que significa ser un buen orador y recuérdales que todos podemos hacerlo.
2. Recuérdales que el secreto es ser uno mismo.
Los niños cumplen perfectamente las tres claves imprescindibles de la oratoria: naturalidad, humildad y corazón. Enséñales simplemente a ser ellos mismos. Cada vez que tengan que exponer en el colegio o hablar frente a sus compañeros, recuérdales que el mejor secreto es no tratar de imitar a nadie y que deben ser los mismos que están en la casa, jugando o divirtiéndose en la escuela. Fortalece sus cualidades. Recuérdales lo mucho que valen y que nunca se esfuercen en ser algo diferente a lo que son.
3. Ayúdalos a emplear la postura de «neutralidad».
Es una posición en la que el niño está de pie, con su peso equilibrado en ambas caderas y los brazos colgando. Sus brazos y sus manos se mueven en cuanto comienza a hablar. Enséñales que al hablar en público no pueden tocarse el pelo, la cara, poner «brazos en jarra» o cruzar brazos o piernas porque eso no da sensación de seguridad.
4. Anímales a contar historias.
La oratoria se nutre de grandes historias y anécdotas para enganchar al público. Es importante motivarles a inventar sus propias historias y a contarlas después. Celebra sus cuentos y recuérdales el valor que tienen sus vivencias cada vez que tengan que hablar frente a sus compañeros.
5.- Enséñales algunos trucos de la oratoria.
Anímalos a realizar «un buen principio» y «un buen final» en cualquier presentación que hagan. Se trata de un gran secreto que tienen los grandes oradores y que los niños pueden repetir en sus presentaciones. Puede ser una pregunta al público, entrar bailando o cantando, decir una frase con rotundidad o cualquier otra cosa que se les ocurra.
6. Ayúdalos a emplear su voz.
Para contar bien algo es necesario emplear «adecuadamente la voz», sin acelerarse o hablar demasiado despacio. Pídeles que ensayen frente a ti y recuérdales este punto. Y que sepan poner voz a cualquier personaje de su historia.
Y, por supuesto, después de tener en cuenta todos los pasos anteriores, recuérdales que la mejor clave para la oratoria es: practicar, practicar, practicar. Es decir, que cada vez lo harán mejor.
Fuente: ABC

Perdí muchísimo peso eliminando solo tres ingredientes de mi dieta

Adicta al dulce y harta de dietas, Auxy Ordoñez decidió ponerle remedio a su sobrepeso a través de un cambio de vida, que acaba de plasmar en su último libro de recetas «Postres saludables». Esta licenciada en Márketing y cocinera por vocación tenía muy claro que ni iba a volver a someterse a las típicos regímenes restrictivos e imposibles de cumplir, ni iba a renunciar a los postres, «uno de esos pequeños placeres que dan color a la vida», según sus propias palabras. Con estas premisas como punto de partida, empezó a documentarse, a experimentar con ingredientes más naturales a la hora de cocinar y a mejorar sus hábitos alimentarios. Empezó por lo obvio, incluyendo el ejercicio en su vida. «Es absolutamente necesario y básico para obtener resultados a largo plazo». Siguió por planificar sus comidas durante la semana, aumentando la ingesta de verduras, frutas, y productos frescos en lugar de envasados, lo que le llevó a renovar su despensa.

Pero lo que realmente provocó el cambio radical en su vida fue eliminar «la madre del cordero de lo malsano, el producto alimenticio legal más adictivo que existe y el causante de cientos de enfermedades: el azúcar blanco».
Para ello, probó con edulcorantes naturales como la estevia, la miel, el agave o la panela molida. «Mi recomendación es que los que opten por esta nueva forma de vida prueben a comprar la estevia en herbolarios, y que se lean siempre las etiquetas con la información sobre los ingredientes para asegurarse de que lo que estamos adquiriendo es realmente extracto de estevia».
En cuanto al azúcar de caña molido o panela, continua esta cocinera, «este es fácil de encontrar en la sección de productos ecológicos de grandes supermercados o en los herbolarios, lo que facilita mucho su uso, sobre todo para sustituir el azúcar blanco en la misma proporción», añade.
Siguió por las harinas y los panes blancos. «Siempre que se pueda, hay que recurrir a las formas integrales. No porque sean ligeras, sino porque aportan más vitaminas y minerales, además de fibra, que te ayudará a sentirte saciado durante más tiempo. A mí la que más me gusta utilizar es la harina de avena, que está llena de propiedades», asegura.
Después probó con las grasas, optando por el aceite de oliva, el coco, la mantequilla vegetal natural, y hasta las alubias blancas cocidas, muy presentes en las recetas de su libro. «Lo crean o no, las alubias blancas, además de ser un superalimento altamente nutritivo, se pueden utilizar en forma de pasta o puré casero para sustituir parcial o totalmente la mantequilla en postres como las galletas o las tartaletas», asegura.
Con todos estos cambios integrados en su vida, Auxy afirma que llegó a perder hasta 17 kilos en dos años. «Se trata de no renunciar a los postres, sino a las calorías vacías, y todas estas alternativas alimenticias lo hicieron posible», concluye.

Diez claves emocionales para adelgazar con éxito

Para perder peso de una forma saludable y mantenida en el tiempo es necesario establecer, junto al plan de alimentación hipocalórica y la actividad física, un programa que incorpore nuevos hábitos que promuevan restringir voluntariamente la ingesta de comida, que reduzcan los estímulos que pueden hacerlo fallar (el estrés, ansiedad, síntomas depresivos, consumo de alcohol, hambre, etc.) y que refuerce emocionalmente a la persona para que lo desempeñe con éxito.
«Diversos estudios demuestran que muchas personas después de ponerse a dieta recuperan e, incluso, superan el peso inicial, lo que incrementa su frustración y reduce su autoestima. Por eso, la utilización de técnicas de endoscopia bariátrica es una de las opciones existentes para adelgazar y reforzar emocionalmente al paciente ya que, al reducir la capacidad gástrica, reducen la ansiedad y el hambre, lo que desemboca en una pérdida de peso y mayor motivación para alcanzar el objetivo», ha asegurado el Dr. López-Nava.
Junto a esto, ha indicado que «es incuestionable que para abordar el sobrepeso o la obesidad es necesario un enfoque multidisciplinar. Por este motivo, en nuestra unidad contamos, junto al equipo médico, con profesionales que ayudan a identificar y tratar qué factores psicológicos impiden bajar peso y sobretodo cómo pueden modificar su conducta alimentaria adquiriendo las estrategias y habilidades necesarias para conseguir y mantener un peso saludable».
Estas son las 10 claves emocionales para perder peso con éxito sugeridas por el doctor de la Unidad de Obesidad del Hospital Universitario de San Chinarro:
1. Cambia tu actitud ante la dieta. Antes de empezar una dieta, es importante que nos fijemos en los aspectos positivos que vamos a conseguir, poniendo menos atención a los alimentos que no podremos comer en un tiempo y resaltando las cosas buenas que nos va a aportar en nuestra vida ese cambio de alimentación (conseguiremos adelgazar, mejorará nuestra autoestima, oportunidad de cambiar nuestros hábitos, nos sentiremos más ágiles, nos sentará mejor la ropa...). Piensa en ellos a diario. Te motivará.
2. Ponte pequeños objetivos alcanzables y realistas. Es mucho más gratificante marcarse un pequeño objetivo y comprobar que lo hemos conseguido que marcarse una meta a largo plazo y no obtener ningún feedback hasta el final. Esta forma de enfrentarte a la dieta te ayudará a confiar más en ti y a conseguir mejores resultados.
3. Lleva un cuaderno donde anotes tus logros y dificultades. Te ayudará a conocer tus puntos fuertes y débiles y te comprometerás más con tu tratamiento. Escribe a diario.
4. Haz 5 comidas. Márcate unos horarios estables de comidas, cada 3 horas, e intenta cumplirlos de lunes a domingo. Sentirás que llevas una vida más ordenada, te anticiparás al hambre y por lo tanto, tendrás menos ansiedad.
5. Come despacio. Intenta comer de una forma consciente, enterándote de lo que estás haciendo. Mastica y saborea cada alimento. Olvídate de las prisas. Tu cuerpo necesita que lo calmes 5 veces al día. Si comes despacio, necesitarás menos cantidad de alimento. Además, estarás aprendiendo a concederte un tiempo a ti mismo que te ayudará a reducir el estrés.
6. Cambia de recetas. No comas siempre lo mismo. Busca recetas nuevas que te motiven y te ayuden a disfrutar más con la comida. Comparte esas recetas con amigos y familiares, te motivará ver que a los demás también les agrada la comida saludable. Disfruta cocinando.
7. No te obsesiones con el peso. Pésate una vez a la semana, siempre el mismo día y a la misma hora. Acuérdate de que el peso hay que vigilarlo toda la vida, no sólo cuando estamos haciendo una dieta. Los extremos no suelen ser buenos (no te peses todos los días y tampoco te olvides de tu peso).
8. Haz ejercicio. Busca un deporte que te guste, que sea fácil de incluir en tu vida cotidiana y si es en compañía, mejor. Márcate de nuevo pequeñas metas, alcanzables. Empieza con poco y ve aumentando a medida que te vayas haciendo con la rutina. No te sobrecargues, abandonarás pronto si te supone un sobreesfuerzo.
9. Diviértete. Cuida tu tiempo libre, haz actividades que te resulten placenteras y que te ayuden a evadirte de los problemas. Cuando uno está feliz segrega endorfinas, que son las «hormonas del bienestar». El deporte o los hobbies te ayudarán a segregar endorfinas. Si tu vida está llena de cosas agradables, no necesitarás estar llenando tu estómago a todas horas.
10. Tolera la frustración. No te rindas ante el menor fracaso en la dieta. No necesitas hacerlo perfecto, necesitas mantenerlo en el tiempo. Permítete algún fallo y aprende a resolverlo retomando tu dieta cuanto antes.
Fuente: ABC 

El 50% de los españoles que quiere adelgazar se encuentra en su peso ideal

Uno de los principales objetivos de los españoles en esta época de verano es bajar peso. Dietas, ejercicio, tratamientos, todo vale para mejorar pero, sobre todo, es la base de la llamada «operación bikini»: conseguir un cuerpo 10 eliminando grasas y toxinas.
La sociedad española está cada vez más concienciada sobre la necesidad de mantener una buena salud
El estudio internacional «Cigna 360 Wellbeing Score. Spain Report» (realizado con más de 15.000 encuestas a nivel global y 1.000 en España) pone de manifiesto el problema que tienen los españoles en cuanto a la percepción de su propio peso. Del 65% de los encuestados que reconoce querer adelgazar, el 42% está dentro de los parámetros correctos que marca el Índice de Masa Corporal (IMC). Es decir, existe un colectivo que quiere perder peso pero que en realidad no lo necesita. Esto explica que únicamente el 28% de los españoles se encuentre satisfecho con los kilos que marca su báscula.
Por edad, la franja comprendida entre los 30 y 49 años es la que más deseo de adelgazar tiene (32%). Sin embargo, no hay diferencia por género, ya que esta intención de perder peso se da en el 52% de las mujeres y el 48% de los hombres.
Pero, ¿cómo buscamos bajar kilos los españoles? A la hora de elegir las actividades, la lista de imprescindibles la lideran el ejercicio (66%) -aproximadamente unas 3 horas de media a la semana, según los encuestados-, evitar los dulces (62%), beber mucha agua u otro tipo de líquidos (54%), no picar entre horas (53%), evitar las grasas (52%) y comer más verdura (45%).

Comida casera

La mayoría de los encuestados admite comer una o más raciones diarias de comida casera, fruta y verduras. En general, los españoles guardan en sus frigoríficos alimentos saludables, sobre todo productos lácteos (92%) y frutas y verduras (91%). De hecho, la mayoría de las personas encuestadas admite comer una o más raciones al día de comida casera (86%), fruta (75%) y verdura (63%).
No obstante, en la nevera de los españoles también es habitual encontrarcomida congelada o preparados de microondas destinados a las cenas, según confiesa la mitad de los encuestados (47%). Además, reconocen consumir asiduamente otros productos poco saludables: café o té (más de una vez al día, 39%), alcohol (regularmente, 23%) y tabaco (más de una vez al día, 22%).
La mitad de los españoles cree que estar bien físicamente es lo más importante para conseguir una buena situación de salud y bienestar general. Por ello, la sociedad española está cada vez más concienciada en que debe cuidar su salud física, aunque, por ahora, sólo el 36% reconozca disfrutar de un cuerpo saludable.
Para conseguirlo, descansar por las noches (95%), dormir las horas necesarias (94%), mantener un peso adecuado (91%), comer correctamente (91%) y hacer ejercicio de forma regular (89%), son los aspectos que los españoles creen que hay que cumplir. Todos ellos tienen, además, una tasa de cumplimiento bastante positiva, ya que la mayoría afirma dormir bien y lo suficiente (73%), seguir una dieta equilibrada (71%), estar en el peso ideal (68%) y disfrutar de los beneficios de hacer deporte (64%). Aún así, esto último podría mejorarse, pues el 36% de los encuestados reconoce no cumplir esta premisa de salud y bienestar.

No dormir bien

Las preocupaciones personales y del trabajo impiden dormir las horas necesarias El 30% de los españoles no lleva demasiado bien el tema del sueño. De hecho, el 10 % reconoce no descansar por la noche y el 12% no dormir las horas suficientes. ¿La razón? Las preocupaciones relacionadas con el trabajo (43%), asuntos personales (41%), estrés laboral (38%) o situación económica (35%).
Ante este escenario, la media de horas de sueño se sitúa en España en 6,9, una cifra inferior a las 7-9 horas recomendadas por los expertos.
Las nuevas tecnologías son cada vez más importantes. De hecho, uno de cada dos encuestados (53%) ha utilizado alguna vez alguna herramienta innovadora para controlar su salud y bienestar por las numerosas ventajas que supone.
Las principales razones que llevan a su uso son que permiten seguir el estado de aspectos como frecuencia cardíaca, presión arterial, horas de sueño o ejercicio físico (47%) y resultan de enorme ayuda para no perder el objetivo de mantenerse sano y en forma (38%).
Fuente: ABC

Plásticos biodegradables no se degradan

l deseo de evitar que se siga afectando los océanos ha hecho que surjan una serie de iniciativas para protegerlo, entre las cuales hay desde las más conservadoras como evitar ensuciar las playas o reducir el consumo de bolsas, hasta las más pintorescas como los bikinis que absorben residuos y limpian los océanos. No obstante, no todas estas acciones funcionan como deberían.
Larger plastic
Uno de esos casos es el de las bolsas biodegradables. Precisamente, los principales científicos medioambientales del United Nations Environment Programme, recientemente han advertido que las bolsas y botellas conocidas como biodegradables no son realmente eficaces para combatir la contaminación puesto que no llegan a desintegrarse por completo. Así lo refiere The Guardian en su artículo “Biodegradable plastic “false solution” for ocean waste problema”.
“Es bien intencionado pero errado. Muchos de los plásticos llamados biodegradables, como las bolsas para compras, solo se desintegran a 50°C y el océano nunca llega a tener dicha temperatura. Además no flotan, de manera que se hunden y no se exponen a los rayos UV, lo cual impide que se deshagan”, señala Jacqueline McGlade, jefa del UNEP.
Así mismo, en la Asamblea de Nairobi para las Naciones Unidas, donde 170 países se reunieron para hacer una resolución sobre microplásticos, McGlade añadió que se han encontrados residuos plásticos en zonas alejadas como las Islas Chagos (Océano Índico).
El informe de las Naciones Unidas concluyó que la presencia de residuos plásticos es ubicua en el océano. En el 2014, más de 300 mil toneladas de plásticos fueron producidas y, de continuar con esta tendencia, para el 2050 se habrán producido alrededor de 2000 millones de toneladas.
Por otro lado, el mismo medio refiere, en otro artículo (Microplastic: which beauty brands are safe to use?), que las medusas están usando plásticos como hábitats y medios para expandir sus rangos. Esto implica un riesgo para el plancton, del cual se alimentan, y para los peces que los consumen también.
La recolección y el reciclaje de plásticos sería la mejor opción de no ser, como señala McGlade, por los aditivos que estos contienen y que hacen difícil de reciclar y muy dañinos para el medio ambiente.
Es importante tomar conciencia de todo eso y hacer algo al respecto. Reducir el uso de productos plásticos debe ser un factor de prioridad en el día a día de cada persona. Solo nosotros somos responsables de los residuos que generamos y solo nosotros podemos controlar la cantidad de deshechos que, finalmente, son arrojados al océano.
El Perú, por supuesto, no es la excepción. A diario, los ríos son contaminados, no solo con residuos como bolsas y botellas, sino también con detergentes y materiales tóxicos, resultado del uso inadecuado de las aguas por las personas que viven al borde de los ríos y las actividades extractivas, la construcción y también la industria.
No nos quedemos en las palabras, actuemos y hagamos el cambio.
Fuente:Proexpansion

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