¿Existen los afrodisíacos naturales?

La idea de que un alimento en sí, en la soledad de tu comedor, pueda disparar tu líbido chirría por algún lado. Sin embargo, si lo sazonas con una conversación divertida con una persona especial y lo rehogas con una copa de vino, el escenario cambia. Ésa es la tesis del nutricionista Alfons Aguillera: “No hay evidencias científicas de que ningún alimento aumente el deseo sexual”. Que la cultura popular le haya otorgado a unos alimentos la categoría de afrodisíacos sí tiene una explicación: “Suele ser porque algunos de sus componentes ayudan a mejorar o estimular nuestro sistema circulatorio, el ritmo cardíaco o la fluidez sanguínea”. Incluso, añade, “a veces, también es por sus propiedades organolépticas, por la forma, el olor o el tacto”.


En el segundo caso, hay un componente psicológico importante, que nos ayuda a la autosugestión, de la misma forma que el alcohol, sin ser afrodisíacos, sí favorece el deseo sexual por su poder de desinhibición. En esta categoría entrarían, por ejemplo, frutas como las fresas o las cerezas. Del mismo modo, hay alimentos que por este mismo criterio, se consideran anti-afrodisíacos, debido principalmente a tres motivos, señala Aguilera, “por su dificultad digestiva, por el olor o regusto desagradable que dejan, que sería el caso de algunos quesos o del ajo o bien porque por su textura pueden resultar también desagradables”.

Aguilera sostiene que la libido o la salud sexual de una persona está más relacionada con la salud mental y física, con la actividad cardiovascular y una alimentación sana, equilibrada y variada, que no con la ingesta de determinados alimentos. “Eso sí, en una cita siempre se recomienda tomar poca cantidad y de fácil digestión”, apunta.

Alimentos para mejorar la fertilidad
Así como no hay evidencias científicas de las propiedades afrodisíacas de determinados alimentos, sí las hay de los que contribuyen a mejorar la fertilidad. Se recomienda una dieta rica en:

- Antioxidantes como la vitamina E, presente en nueces, hortalizas y cereales.

- Selenio. Presente en alimentos vegetales como las verduras, pero también en carnes y mariscos y en la levadura de cerveza o el germen de trigo.

- Zinc. Los alimentos ricos en proteína como la carne, contienen grandes cantidades de zinc, aunque también se puede obtener a través de las nueces o las legumbres

- Vitamina C. Sobre todo, la proporcionan la fruta y los vegetales.

- Ácidos poliinsaturados como los EPA y DHA. Se encuentra en los pescados grasos (atún y salmón) y, en especial, en el aceite obtenido de estas especies.


Fuente: La Razon 

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