Una red de soluciones mundiales

NUEVA YORK – Los grandes cambios sociales se producen de varias formas. Un avance tecnológico –máquina de vapor, computadoras, Internet– puede desempeñar un papel destacado. Los visionarios –como, por ejemplo, Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Jr., y Nelson Mandela– pueden inspirar una exigencia de justicia. Los dirigentes políticos pueden encabezar un amplio movimiento de reforma, como Franklin Roosevelt y el New Deal.


Nuestra generación necesita urgentemente espolear otra era de grandes cambios sociales. Esta vez debemos actuar para salvar el planeta de una catástrofe medioambiental inducida por el hombre.


Cada uno de nosotros siente esa amenaza casi diariamente. Olas de calor, sequías, inundaciones, incendios forestales, glaciares que retroceden, ríos contaminados y tormentas extremas azotan el planeta a un ritmo que aumenta dramáticamente a consecuencia de las actividades humanas. Nuestra economía mundial de 70 billones de dólares al año está sometiendo el medio ambiente natural a presiones sin precedentes. Vamos a necesitar unas tecnologías, unos comportamientos y una ética nuevos, apoyados en pruebas sólidas, para conciliar un mayor desarrollo económico con la sostenibilidad medioambiental.


El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, está afrontando esa amenaza sin precedentes desde su excepcional posición en la encrucijada de la política y la sociedad mundiales.


En los dos últimos decenios, los Gobiernos han carecido de soluciones para las amenazas medioambientales. Los políticos no han aplicado adecuadamente los tratados aprobados en la Cumbre de la Tierra de 1992. Ban sabe que la adopción de medidas estatales contundentes sigue revistiendo importancia decisiva, pero también reconoce que la sociedad civil debe desempeñar un papel mayor, sobre todo porque demasiados Gobiernos y políticos están enfeudados con intereses creados y demasiado pocos políticos piensan en horizontes temporales que superen las próximas elecciones.


Para habilitar a la sociedad mundial a fin de que actúe, Ban ha lanzado una nueva y audaz iniciativa mundial, a la que agradezco poder incorporarme voluntariamente. La Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas es una potente operación para movilizar el conocimiento general para salvar el planeta. La idea consiste en recurrir a las redes mundiales de conocimiento y acción para determinar y demostrar nuevos planteamientos de vanguardia para el desarrollo sostenible en todo el mundo. La red colaborará con los Gobiernos, los organismos de las NNUU, las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado y les prestará apoyo.


La humanidad necesita aprender nuevas formas de producir y utilizar una energía con reducidas emisiones de carbono, producir alimentos de forma sostenible, construir ciudades habitables y gestionar los bienes comunales de los océanos, la diversidad biológica y la atmósfera, pero el tiempo resulta cada vez más escaso. Cuando una región en una parte del mundo idee una forma mejor de gestionar su transporte, sus necesidades energéticas, su abastecimiento de agua o de alimentos, esos éxitos deben pasar rápidamente a formar parte de la base mundial de conocimientos, lo que permitirá a otras regiones beneficiarse también de ellos rápidamente.


A las universidades corresponde un papel especial en la nueva red de conocimientos de las NNUU. Hace exactamente 150 años, en 1862, Abraham Lincoln creó, mediante donaciones de terrenos, universidades en los Estados Unidos para ayudar a las comunidades locales a mejorar la agricultura y la calidad de vida gracias a la ciencia. Actualmente, necesitamos universidades en todas las partes del mundo para ayudar a sus sociedades a afrontar los imperativos de la reducción de la pobreza, la energía limpia, el abastecimiento sostenible de alimentos y todo lo demás.


Al sector empresarial del mundo corresponde también un papel importante en el desarrollo sostenible. Ahora bien, el sector empresarial tiene dos caras. Es el depositario de tecnologías sostenibles de vanguardia, investigación e innovación avanzadas, pero al mismo tiempo el sector empresarial ejerce presiones enérgicas para desactivar las reglamentaciones medioambientales, reducir al máximo los tipos del impuesto de sociedades y eludir su responsabilidad en la destrucción del medio ambiente. A veces una misma empresa actúa en los dos lados de la divisoria. Necesitamos urgentemente que las empresas con amplitud de miras se adhieran a la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible.


El desarrollo sostenible es un imperativo generacional, no una tarea a corto plazo. La reinvención de los sistemas energético, alimentario, de transporte y de otras índoles requerirá decenios, no años, pero, aunque dicho imperativo sea a largo plazo, no debe hacernos caer en la inacción. Debemos empezar a reinventar nuestros sistemas productivos ahora, precisamente porque el camino del cambio va a ser tan largo y los peligros medioambientales son ya tan apremiantes.


El autor es profesor de Economía y director del Instituto de la Tierra en la Universidad de Columbia.
 
Fuente: Los Tiempos

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