Universidad para mayores: Todo por el saber

El saber y el conocimiento han sido dos de las cualidades más valoradas. En la Antigua Grecia, cuna de nuestra sociedad, el estudio era una actividad casi sagrada, y el compartir tus ideas y descubrimientos un deber social. Así, han sobrevivido miles de años los escritos de Aristóteles o Platón.
 
 
El saber y el conocimiento han sido dos de las cualidades más valoradas. En la Antigua Grecia, cuna de nuestra sociedad, el estudio era una actividad casi sagrada, y el compartir tus ideas y descubrimientos un deber social. Así, han sobrevivido miles de años los escritos de Aristóteles o Platón.
 
A pesar de que cultivarse era un placer en otros siglos, parece que la ajetreada vida del presente y la importancia del capital han sumido en el abandono la importancia de saber un poco de todo. Pero, aún así, quedan personas a las que aún les mueve el saber.
 
LAS ALTAS ESFERAS, CON GANAS DE APRENDER
 
Son muchos los nombres de gente conocida y adinerada que acude a la universidad, aunque no todos eligen la misma fórmula. Por un lado, algunos prefieren matricularse y conseguir un título, como es el caso de Paloma Rocasolano, madre de la Princesa de Asturias; mientras que otros recurren a la Universidad para Mayores, como hizo la mader de Kike y Gigi Sarasola. Un programa de estudios que ofrecen universidades tanto públicas como privadas, en el que los alumnos estudian aquellas materias que les interesa, pero sin recibir un grado universitario.
 
El saber por el saber, como en la Antigua Grecia. La posibilidad está en matricularte de aquello que te interese para aprender sobre ello y no quedarse con las ganas; aunque no recibirás un título al final de tus estudios. Una opción escogida, entre otros, por gente culta y con un alto ritmo de vida, como es el caso de la madre de Kike y Gigi Sarasola.
 
Su acomodada situación económica deja, en muchas ocasiones, curiosas imágenes, como es el caso de su llegada en coches de alta gama con chofe, siempre con muchos ánimos de aprender cosas nuevas.
 
LA UNIVERSIDAD, UNA OPORTUNIDAD RECUPERADA
 
No solo nombres conocidos, como el de Paloma Rocasolano, deciden aprovechar su tiempo para aprender y conseguir un título universitario. Y es que las ganas de saber no desaparecen con la edad, y sino que se lo digan a Carmen Delgado, que a sus 77 años, y tras enviudar, decidió matricularse en periodismo y acudir a la facultad... ¡Con sus nietos!
Carmen Delgado es un ejemplo de lo que se llama 'ancianidad activa', compuesta por gente que, ante la llegada de esta etapa de la vida, decide hacer todas esas cosas que en otro momento no pudo; ya que el cuidado de la familia y el trabajo impedían disponer del tiempo necesario.
 
La historia de Carmen, que nos acerca AVIVA, ya ha sacudido los universos de Facebook y Twitter, demostrando que nunca se es demasiado mayor para comenzar de cero.
 
Fuente: El Economista

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