Jardines verticales para una ciudad verde

Almacenan agua de lluvia, favorecen la biodiversidad y mejoran la calidad del aire; crecen los emprendimientos privados y públicos

Una vista florida. El contraste entre el frente del edificio tradicional, junto al de los jardines verticales es notable. Las plantas del edificio de Bulnes y Las Heras, logicamente, florecerán durante la primavera pero durante cada estación del año mostrarán diferentes colores y marcaran cambios en. Foto: LA NACION / Santiago Filipuzzi


Techos vivos, terrazas verdes o jardines verticales son algunas de las propuestas arquitectónicas y estéticas para recuperar el oxígeno, la biodiversidad y regular la caída del agua de lluvia en las grandes urbes. Y la ciudad no quedó afuera de esta tendencia mundial de diseño sustentable: en la Capital pueden observarse cada vez más proyectos, privados y públicos, que incluyen estos elementos.

"La mayoría de los espacios verdes construidos en la ciudad -en los espacios disponibles o huecos urbanos que quedan- se dan sobre suelos artificiales recuperados o sobre losas. Esta tipología abre nuevos horizontes en las propuestas del verde dentro de la ciudad, donde se da una fuerte interacción entre paisaje, infraestructura y diseño sustentable", explicó Cora Burgin, arquitecta titular de cátedra de Arquitectura del paisaje de la Universidad Di Tella.

En la ciudad de Buenos Aires estas iniciativas no sólo colaboran con el déficit de espacios verdes que tiene la metrópoli; 6 m2 por habitante, una cifra inferior al mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud, que ronda los 10 m2; también favorece la mitigación de la isla de calor que generan los edificios y la regulación de la caída del agua de lluvia.

Según los cálculos oficiales, hay unos 130.000 edificios en la ciudad con terrazas, azoteas o espacios para poder incorporar las plantas como inclusión del verde.

"Estamos trabajando en dos grandes ejes o variables por las que hay que decidir dónde impulsar las terrazas verdes, una de ellas es la residencialidad y la otra, es la absorción de agua. En zonas inundables es muy importante que haya una mayor capacidad de retención de agua y, en eso, tanto las terrazas verdes como los techos azules (techos con tanques que almacenan agua de lluvia) tienen que formar parte de la estrategia", explicó Javier Corcuera, biólogo y presidente de la Agencia de Protección Ambiental porteña.

Código de Planeamiento

La retención de agua de lluvia es una obligación que está incluida en el Código de Planeamiento Urbano porteño desde fines de los 90 en zonas inundables.

"La norma exigía un tanque ralentizador de agua y pensamos que el gran parque sobre la losa sería una gran contribución", explica Federico Aja Espil, del estudio Aja Espil-Covelo, quien además de una cubierta verde desarrolló uno de los primeros jardines verticales de la ciudad en un edificio, en Bulnes y Las Heras.

"La primera vez que vi un jardín vertical fue en París y la segunda, en Londres. Me puse a estudiar el tema para ver cómo se podía hacer. Era muy atractivo poner plantas con distintas formas, colores y crecimientos en una pared", agregó el arquitecto.

Gabriela Benito, de la Cátedra de Jardinería de la Facultad de Agronomía de la UBA fue, junto con Marcela Palermo Arce, la paisajista encargada del diseño del jardín vertical.
"Más allá de su atractivo estético, las cubiertas de vegetación vertical contribuyen a la sensación de bienestar de los usuarios; el entorno se percibe como más fresco, más amigable. Otros múltiples beneficios permiten amortiguar los ruidos que sobre todo el tránsito genera en la ciudad, retener parte del polvo ambiental, neutralizar gases nocivos y atemperar el clima, permitiendo reducir el consumo de energía, especialmente en verano, porque actúa como un sistema de refrigeración natural", indicó.

En la ciudad de Buenos Aires se pueden ver varios ejemplos de terrazas verdes en edificios públicos como el CGCP2, en Recoleta o una escuela en French y Beruti, en Retiro. Y se multiplican los emprendimientos privados: hay edificios como el Dot o el edificio Mirabilia, en Palermo. Los muros verdes también se pueden ver en la General Paz y en el viaducto de Libertador.

"Hace 15 años empezamos a trabajar con este concepto, pero ahora aparecieron productos que facilitan la construcción", indicó Burgin. La técnica es milenaria (los jardines colgantes de Babilonia son un ejemplo); hoy la humanidad la rescata.

Ventajas

  • Calidad del aire la vegetación absorbe los gases contaminantes y colabora con la regulación de la temperatura. Reduce el calentamiento en las áreas con más construcción de la ciudad.
  • Agua de lluvia retiene el agua caída y retarda su llegada a los pluviales.
  • Ahorro de energía si bien una cubierta vegetal puede tener un costo 30% mayor al convencional, se compensa a largo plazo.
  • Biodiversidad las cubiertas verdes son hábitat y lugar de tránsito de fauna.
Fuente: ( La Nacion )

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