Tormenta de nieve asusta a neoyorquinos

Una temprana nevada en otoño sorprendió a los neoyorquinos. Lo que empezó como una lluvia ligera en las primeras horas del sábado, se transformó en una escalofriante tormenta que provocó interrupciones de luz, derrumbe de árboles y varias pulgadas de nieve.


El Servicio Meteorológico Nacional informó que las nevadas en octubre son un fenómeno raro en Nueva York y que para esta tormenta se esperaba entre 4 a 6 pulgadas de nieve —entre ayer y hoy—, en algunas ciudades del Área Triestatal. En estados contiguos como Maryland partes de Pensilvania ya había caído unas 10 pulgadas (25 centímetros).

Se pronostica que Massachusetts Berkshires, Litchfield Hills en el noroeste de Connecticut, el suroeste de Nueva Hampshire y el sur de las Green Mountains, sean las zonas más azotadas por la tormenta.

En Connecticut, el gobernador Dannel P. Malloy advirtió a los residentes que podrían perder el servicio eléctrico a causa de la nevada.

Al cierre de esta edición más de 250.000 personas se habían quedado sin energía eléctrica en los estados de la franja del este provocado por la caída de árboles y ramas sobre líneas de energía eléctrica.

Pese a la nevada otoñal y el intenso frío, trabajadores neoyorquinos continuaron con sus actividades.

A unos metros de esquina de la calle 74 y la Avenida Roosevelt, Queens, el peruano Juan Gómez, de 73 años, pasó varias horas retirando la nieve acumulada en la entrada de algunos establecimientos.

La Avenida Roosevelt, lejos de su habitual flujo de peatones, lucia casi vacía. En este escenario, Gómez dijo estar sorprendido por una nevada en octubre.

"Tengo 11 años viviendo en la ciudad y no recuerdo algo parecido. La nieve llegó en vísperas de Halloween. Es un fenómeno único y creo que debemos tomar precauciones", apuntó.

Gómez, al igual que decenas de trabajadores hispanos, desempolvó las bolsas de sal y las palas para retirar nieve.

Por su lado, el ecuatoriano José López, quien reparte publicidad en Elmhurst, comentó que no estaba preparado para el tempestuoso clima.

"Mi plan era esperar hasta finales de noviembre para comprar un abrigo y botas. Nunca imaginé una nevada tan terrible en esta fecha. Me siento un poco asustado", expresó López.

Para los repartidores de comida, la nevada le dejó buenas propinas, pero también grandes riesgos.

El mexicano Eulogio Azoara, quien labora en un restaurante de El Bronx, subrayó que "como no esperábamos la nieve, no tengo abrigo, ni guantes para protegerme del frío. Con el exceso de agua, las llantas de la bicicleta se resbalaban. Es un mal clima para trabajar, pero he ganado mucho en propinas".

En partes de Nueva York y del Sur de Nueva Jersey los vientos oscilaban entre 20 y 35 millas por hora.

En el estado Jardín se reportaron apagones aislados en el estado, y la compañía eléctrica Jersey Central Power & Light, que fue muy criticada por tardar demasiado en restaurar el servicio luego del paso del huracán Irene, ya tenía cientos de trabajadores listos para cualquier eventualidad.

Para mañana se espera que todo quede como un gran susto.

Con Servicios de AP

Tengo 11 años viviendo en la ciudad y no recuerdo algo parecido’.
— Juan Gómez


Fuente: ( impre )

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