Descubren el bosque Yasuní

Es considerado el bosque más biodiverso del planeta

En una hectárea de Yasuní se han llegado a encontrar hasta 655 especies de árboles y arbustos. EFE

 
Hace casi 500 años el explorador español Francisco de Orellana descendió el río Napo, en el corazón de la Amazonía ecuatoriana, en busca de 'El Dorado'. Nunca lo encontró; pero si en este siglo XXI, amenazado por el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, volviera a navegarlo se daría cuenta de que hoy sí se esconde allí 'El Dorado', y se llama: Yasuní.

Si el conquistador extremeño cruzara de nuevo los Andes, desde Quito, en dirección al Este de Ecuador, ya no reconocería la zona de la Amazonía donde inició su expedición bajo el encargo de Pizarro.

En la confluencia de los caudalosos ríos Coca y Napo se respira hoy un pesado olor a metales. En sus orillas, las chimeneas de los pozos petroleros escupen fuego donde antes hubo árboles. Y en el serpentuoso curso dorado del Napo los transportadores de gas y fuel se han impuesto sobre las 'killas', las embarcaciones tradicionales de los indígenas Quichuas.

EL BOSQUE MÁS BIODIVERSO DEL PLANETA
Sin embargo, si continuamos descendiendo el Napo varios kilómetros en dirección al Amazonas; abandonamos en la orilla derecha la embarcación motorizada, y nos adentramos en canoa al bosque inundado, descubrimos un 'nuevo mundo' que desafía la belleza del mayor paraíso terrenal que uno haya podido imaginar: el Parque Nacional Yasuní.

Melitón Yumbo, miembro de la comunidad Quichua encargada de la gestión sostenible del turismo en esta Reserva de la Biosfera de casi un millón de hectáreas, guía la canoa por un estrecho canal de agua color negro (por los taninos que desprende al descomponerse la frondosa vegetación) en dirección a la laguna Añangu (el nombre indígena de las hormigas cortadoras que abundan en la zona).

Avanzamos esquivando lianas, ramas, arañas pescadoras, heliconias.. y envueltos en una nube de mariposas multicolores, libélulas rojas y mosquitos, mientras escuchamos el canto de la oropéndola, un curioso pájaro que al cantar hace el movimiento de un péndulo con su hermosa cola dorada.

Y, de repente, las interminables ramas de los árboles empiezan a agitarse nerviosas por los rápidos saltos de una manada de chichicos del manto dorado -los monos de la espalda color oro-; uno de cuyos integrantes acaba devorado por una anaconda que le acechaba junto a unos plátanos, y que se lo ha disputado a un águila arpía que planeaba para cazarle.

¿POR QUÉ ES UN LUGAR ÚNICO?
Es sólo una de las escenas del multiespectáculo habitual en "el bosque más biodiverso" del planeta, una definición avalada por datos como estos: cinco mil especies de plantas conocidas, cientos de miles de insectos, dos mil 274 de árboles y arbustos, 596 de aves, 271 de anfibios y reptiles, 499 de peces, 204 de mamíferos, 140 de ranas o 80 de murciélagos.

"En ningún otro lugar se ha catalogado un banco de biodiversidad tan inmenso. Un ejemplo de ello es que en una hectárea de Yasuní se han llegado a encontrar hasta 655 especies de árboles y arbustos; cuando en el resto del mundo lo normal son 6 u 8", apunta David Romo, codirector de la Estación de Biodiversidad de Yasuní.

Pero... ¿Qué suerte de acontecimientos mantienen prístino este paraíso, en condiciones similares a como lo debió conocer Orellana?

"El milagro de esta selva milenaria se debe, por una parte, a que Yasuní fue uno de los refugios del Pleistoceno, y su fauna y flora sobrevivieron a los drásticos cambios climáticos del Cuaternario. Y, por otra, a sus condiciones climáticas excepcionales y únicas en la Amazonía: clima estable, abundantes precipitaciones,y gran diversidad de suelos húmedos y secos"; indica Carlos Larrea, director científico de la iniciativa ITT.

La riqueza de Yasuní es también la de las cuatro culturas indígenas que alberga: Quichuas amazónicos (30%), Waoranis (60%), Tagaeri y Taromenane. Estas dos últimas viven en aislamiento voluntario en el Sur del parque, definido por el Estado ecuatoriano como "área intangible" a actividades extractivas para garantizar sus derechos.

A la pregunta de qué es para ellos Yasuní, los miembros de estas comunidades coinciden en la respuesta: "Yasuní es 'El Dorado' de la naturaleza".

EL OTRO 'DORADO'
La gran dualidad estriba en que la zona noroeste del 'diamante' de la Amazonía, conocida como ITT (Ishpingo, Tambococha y Tiputini1) es también 'El Dorado' del oro negro, ya que alberga tres yacimientos que, según el Gobierno ecuatoriano, suman 846 millones de barriles de petróleo, el 20% de las reservas actuales del país.
A pesar de que el crudo es la principal fuente de ingresos de Ecuador, un país con acuciantes necesidades de desarrollo, su sociedad civil reta al mundo con una innovadora y revolucionaria iniciativa que el actual presidente Francisco Correa ha hecho suya: Yasuní ITT.

Con ella dicen a la comunidad internacional: "Yo, que soy un país pobre, me sacrificaré y no explotaré ese petróleo a cambio de que ustedes aporten 3.600 millones de dólares en los próximos doce años, la mitad de lo valía ese petróleo cuando pusimos en marcha la iniciativa, en 2007", afirma en declaraciones a EFEverde, la ministra de Patrimonio, María Fernanda Espinosa.

Ecuador promete destinar el dinero recaudado a una serie de acciones articuladas en "El Plan del Buen Vivir" y destinadas a implantar un modelo energético renovable, a sanidad, educación, conservación ambiental y reforestación, asegura René Ramirez, secretario nacional de Planificación de Ecuador.

La iniciativa está avalada por Naciones Unidas, gestora de un fondo de fidecomiso abierto a los países y a la iniciativa privada, y con garantía de retorno de las aportaciones si finalmente se decide perforar. De momento lleva recaudados casi 60 millones.

¿CUÁNTO VALE YASUNÍ?

"No pedimos más que corresponsabilidad por administrar unos recursos que benefician a todo el planeta, por los servicios que aportan al mundo los ecosistemas de Yasuní, y por ahorrar a la atmósfera 800 millones de toneladas de CO2", por las emisiones que no hará ese petróleo y la reforestación evitada, sostiene Espinosa.

El presidente ecuatoriano 'examinará' el compromiso internacional a la iniciativa el próximo 31 de diciembre. Para esa fecha, en la que cumplen los contratos del equipos que trabajan en la iniciativa, Correa exige a los países y a la iniciativa particular 100 millones de dólares para seguir aparcando el temido 'plan B': perforar.

Para la responsable de la Iniciativa Yasuní ITT, Ivonne Baki, esa fecha "sólo supone una revisión", ya que el presidente "no va a cambiar de opinión". Sin embargo, otros ministros del Gobierno de Correa advierten de que "si la respuesta del mundo es 'no', Ecuador no se podrá permitir no explotar el petróleo".

UN RETO SIN PRECEDENTES


En ese sentido, la responsable del Programa 'Derechos de la Naturaleza' de la Fundación Pachamama, Natalia Greence, reclama al Ejecutivo ecuatoriano "que deje de hablar del Plan B, para que Gobiernos y ciudadanos de todo el mundo vean que Yasuní ITT es una iniciativa sólida y se comprometan".

El coordinador de Naciones Unidas en Ecuador, el español José Manuel Hermida, cree, además, que la propuesta ecuatoriana es "única e innovadora", y afecta a los dos grandes retos ambientales del planeta "la lucha contra el cambio climático y la conservación de la biodiversidad".

"Ecuador está retando a la comunidad internacional. Y, ¡ojo! no le pide que pague para dejar de hacer algo, sino por mantener intacto un ecosistema que nos beneficia a todos", agrega.

Por eso motivo, Carlos Viteri, responsable del Instituto para el Ecodesarrollo Amazónico (ECORAE) hace un llamamiento a que ciudadanos de todo el mundo apoyen la iniciativa Yasuní ITT, ya que está seguro de que "si esto sucede, al Gobierno ecuatoriano le será imposible dar marcha atrás, y dejaremos una gran herencia a las generaciones futuras".

Fuente: ( informador )

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