viernes, 25 de marzo de 2011

El matrimonio alarga la vida a los hombres

 Ser positivo tampoco asegura la longevidad


Un estudio inédito dice que trabajar más no quita años de vida y que la fe religiosa prolonga la vida de las mujeres. Los investigadores destacan sobre todo el papel de las relaciones sociales para prolongar la longevidad 

¿El matrimonio sinónimo de vida larga? Solo si eres hombre. ¿Y ser religioso puede ayudar? Solo si eres mujer.

Unos investigadores de la Universidad de California aseguran haber descubierto nuevas pistas acerca de la longevidad humana. Para ello, el equipo de investigadores hizo un seguimiento de la vida de 1528 personas inscritas en un estudio científico del psicólogo Louis Terman de la Universidad de Stanford cuando estas tenían 10 años, en 1921.

Sus resultados han sido publicados en el libro "El proyecto de la longevidad". Los consejos de estos investigadores no garantizan una entrada directa en el club de los centenarios pero si resuelven algunos de los dilemas actuales sobre longevidad. "Cuando comenzamos la investigación, teníamos claro que algunas personas eran más propensas a las enfermedades, tardaban más en recuperarse o morían más pronto, mientras que algunos de la misma edad conseguían sobrevivir. Propusimos todo tipo de explicaciones pero ninguna había sido estudiada durante mucho tiempo", explican los autores de la investigación.

La muestra de Terman, mostró que los participantes más optimistas no fueron los que vivieron más tiempo, ni siquiera los que tenían mejores hábitos. Uno de los descubrimienos más sorprendentes del estudio fue que la personalidad que tenían los niños podía hacer prever el riesgo de mortalidad décadas después. Los niños considerados más alegres por los padres y profesores tuvieron vidas más cortas que los compañeros más reservados. Adoptar la máxima de "todo irá bien" parece ser, según el estudio, perjudicial. Entre los que comenzaron las escuela más pronto, antes de los seis años, se descubrió también una longevidad reducida.

Otra sorpresa destacada, fue la diferencia encontrada entre hombres y mujeres respecto al impacto del matrimonio. "Después de un divorcio, para los hombres es mejor volver a casarse mientras que para lo mujer no es necesario", explica la investigadora Leslie R. Martin. Los hombres casados viven unos 70 años y menos de un tercio de los divorciados presenta una probabilidad de vivir tanto. Aunque los hombres que nunca se casan no entran en este grupo de menor longevidad. Entre las mujeres, las que nunca se casen o las que no encuentren pareja tras el divorcio, el nivel de longevidad es el mismo.

Una de las razones más importantes para conseguir una vida larga es la existencia de lazos interpersonales. Leslie Martin explica que no se trata de comenzar a buscar amigos nuevos o de obligarse a ser menos tímidos, pero debe haber un esfuerzo por cultivar relaciones, da igual si son muchas o pocas.

La entrega en el trabajo es, según los investigadores, buena para la salud. Las personas más comprometidas viven más tiempo, así como el estrés y las preocupaciones, según el estudio, no roban años de vida.

El libro también reúne conclusiones sobre el papel de la fe y el impacto de la guerra en la esperazan de vida. Los investigadores han descubierto que las mujeres con creencias religiosas viven más tiempo, un fenónemo que no se da en los hombres.

Leslie R. Martin duda que exista una prescricción universal para conseguir una vida larga. "Muchas de las cosas por las que las personas se preocupa, como tomar omega 3 en los alimentos, acaban por ser distracciones de los caminos principales".
 
 
Fuente: ( diariosigloxxi )

LO MAS LEIDO