miércoles, 30 de marzo de 2011

Estelas de aviones contaminan más a la atmósfera

El vapor de agua condensado que dejan los aviones a su paso son más peligrosas que todo el dióxido de carbono emitido desde los inicios de la aviación



Las estelas de vapor de agua condensado que dejan los aviones a su paso son más peligrosas para la atmósfera que todo el dióxido de carbono emitido desde los inicios de la aviación, afirma un estudio publicado en el último número del suplemento "Cambio climático" de la revista Nature

Bajo ciertas condiciones meteorológicas, las largas estelas que dejan tras de sí los aviones se convierten en cirros compuestos de cristales de hielo en la troposfera, un fenómeno que puede tener efectos significativos en el proceso natural del clima. 

Estas nubes artificiales pueden dificultar la aparición de cirros naturales y hasta reemplazarlos por completo en algunos casos. 

Las estelas de condensación y los cirros artificiales que provocan tienen, igual que el dióxido de carbono (CO2) , una alta fuerza de radiación, es decir, que su concentración provoca un aumento en la temperatura de la atmósfera, lo que supone su mayor peligro. 

El impacto de la aviación en el cambio climático no se ha podido establecer todavía con claridad, en parte porque aún no se han cuantificado con precisión los efectos de la que se conoce científicamente en inglés como "radiative forcing" , señalan los investigadores del Centro Aeroespacial de Alemania responsables del estudio, Ulrike Burkhardt y Bernd Kärcher. 

Los científicos alemanes subrayan la importancia de sentar unas bases para desarrollar estrategias que reduzcan el impacto de la aviación en el cambio climático, para lo cual resultará imprescindible tener en cuenta los efectos producidos por las estelas de condensación. 

Burkhardt y Kärcher proponen que los aviones eviten rutas en las que las condiciones meteorológicas faciliten la formación de nubes artificiales, así como reducir el vapor de agua expulsado a la atmósfera por las aeronaves. 

Más información:
Leer en Nature

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