sábado, 25 de diciembre de 2010

¿Por qué tenemos dos riñones si podemos vivir con uno?

El cuerpo humano es la máquina más perfecta que existe. Desde el momento en que el óvulo y el espermatozoide se unen, se desencadenan una serie de reacciones determinadas genéticamente, que están destinadas a formar un individuo con un cerebro, un corazón, dos pulmones, un hígado, un estómago y dos riñones, que van a funcionar, coordinadamente, adaptándose al medio y modificándolo.



Pero…tal vez te preguntas por qué, en esta máquina tan perfecta, hay órganos que parecen redundantes. ¿Por qué tenemos dos riñones, si podemos vivir con uno sólo? La redundancia genera un costo energético, que, en un buen diseño, se habría economizado ¿o no?

Los riñones no fueron siempre dos. Durante el proceso de la evolución, el sistema excretor cambió para adaptarse a los medios, de tal manera que el cuerpo al que pertenecían estuviese en equilibrio con el exterior.

Así, pasamos de un sistema excretor repartido por toda la superficie del cuerpo, que es lo que tienen las esponjas (Sí, Bob Esponja también, por mucho que lleve calzoncillos) al poro excretor, llamado nefridiáporo, de los platelmintos o al tubo, ya similar a la nefrona (la célula renal, por excelencia) de las lombrices, que termina en una vejiga rudimentaria. Los insectos ya tienen dos. No son riñones propiamente dichos. Se llaman tubos de Malpighi y se encuentran en contacto con la hemolinfa del bicho, recogiendo de ella los productos de desecho. Como vemos, a medida que el cuerpo se complica, se complica también su sistema excretor.

En el ser humano, el riñón se encarga de filtrar la sangre, eliminando los productos de desecho que se han ingerido o se han producido en el organismo. Pero, además, regula el volumen y la composición en sales e iones de los líquidos corporales, lo que hace que el ambiente, dentro de esta máquina perfecta, sea estable para que el resto de las células puedan desarrollar sus actividades.

Un solo riñón, al 75% de su capacidad funcional, es capaz de mantener vivo al organismo y que el ambiente dentro del cuerpo sea adecuado. Todos somos capaces de arrimar el hombro en situaciones de estrés. Y el riñón no va a ser menos.

Pero… ¿qué ocurre cuando hay un solo riñón? Este riñón único se ve sometido a trabajos forzados durante toda una vida. Para aguantarlo, como Superratón, se mineraliza y supervitaminiza. O, dicho en fino, se hipertrofia. Un ser humano con un solo riñón puede, por lo tanto, tener una vida completamente normal, porque su riñón se pone “cachas”, pero tenemos dos riñones porque eso es lo ideal para sobrevivir. Cuando hay falta de personal, ante una situación de estrés, las cosas se desestabilizan fácilmente (y si no, que se lo digan a los comerciantes en épocas navideñas).

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