Biodiversidad y caficultura para la humanidad

El departamento del Quindío, junto con el Valle del Cauca y Nariño fue una de las tres regiones colombianas seleccionadas por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Pnud, en el proyecto de medio ambiente denominado Incorporación de la Biodiversidad en el sector cafetero colombiano.



Este proyecto es liderado por la Federación Nacional de Cafeteros y con el apoyo financiero de GEF (Global Enviroment Facilitiy) una organización que reúne a 182 países del mundo, Ong y empresas privadas para abordar los temas ambientales de alcance mundial.

El objetivo del proyecto es conservar la biodiversidad en los paisajes cafeteros creando un entorno para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad en paisajes productivos de café que contribuya al sustento de las poblaciones locales y a los beneficios ambientales globales.

El proyecto previsto para desarrollarse en un lapso de cinco años, inició en 2010 y hasta la fecha se han intervenido 9.637 hectáreas de café de las 27 mil previstas para este lapso de tiempo y cuenta con la participación de 2.473 caficultores del departamento y la cooperación institucional de entidades como la gobernación del Quindío a través de la secretaría de Desarrollo Económico, Rural y de competitividad, el Comité de Cafeteros del Quindío, las alcaldías municipales de Filandia, Circasia y Quimbaya, el Sena, Cámara de Comercio, universidad del Quindío y las asociaciones comunitarias de pequeños productores.

La importancia global de este proyecto radica en que esta es considerada como una de las regiones terrestres prioritarias para la conservación de la biodiversidad a nivel mundial. Como parte de esta región, Colombia contribuye con cerca del 23% (289.771 Km2) del área. Esta región está representada por un amplio conjunto de formaciones vegetales, que incluyen páramos, bosques altos andinos, bosques andinos y sub-andinos con algunos enclaves secos. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), clasificó a la región de los andes del norte entre los 200 sitios prioritarios para la conservación de la biodiversidad global. Dentro de este complejo ecorregional, en Colombia se identifican 9 ecorregiones, y algunas de ellas se encuentran dentro de los tres sitios piloto del proyecto.


Más allá del café
En Colombia el café se cultiva principalmente en los Andes tropicales y en las cadenas montañosas asociadas. Tradicionalmente la producción de café se ha ubicado en la franja sub-andina, donde convergen especies de franjas altitudinales superiores e inferiores.

Esta franja que se convierte en una significativa bodega global de almacenamiento de biodiversidad se extiende desde los 800 msnm, hasta más arriba de los 2.000 msnm, encontrándose allí el óptimo altitudinal de lluvias y una gran diversidad de flora y fauna.

Los sistemas de producción de café amigable con la biodiversidad presentan una amplia gama de esta flora y fauna, pudiendo alcanzar los niveles de biodiversidad de los bosques circundantes. Por ejemplo, un 16% de las 1.750 especies de aves colombianas han sido registradas en el paisaje cafetero, incluyendo múltiples especies migratorias y endémicas amenazadas. El paisaje cafetero es también el hábitat de 877 especies de angiospermas, 40 especies de musgos y cerca de 185 especies de mariposas, entre las cuales seis son endémicas y recientemente descritas.

En el Quindío, en desarrollo del proyecto, se han comprometido 32.957 hectáreas de los municipios de Filandia, Quimbaya y Circasia, que representa el 17% del área total de interés del proyecto, ubicado en un área protegida de carácter nacional Santuario de Flora y Fauna Otún-Quimbaya. El 36% está establecido en café, el 23% en áreas dominadas por coberturas naturales (bosques primarios/secundarios y áreas en regeneración natural), el 23% en mosaicos de cultivos con otros usos, y el 18% restante en áreas dedicadas a la ganadería extensiva.

El proyecto forma parte de la estrategia de protección ambiental al Paisaje Cultural Cafetero, en el cual se ha obtenido valiosa información sobre la caracterización biológica de las regiones comprometidas que reporta la identificación de 7.891 aves, 1.982 plantas y 21.587 hormigas. Como un gran aporte del proyecto, además de indicar especies endémicas, vulnerables y amenazadas para estos municipios, se describe una nueva especie de la familia Araceae Anturium nataliae Croat&W.Vargas Sp Nov en el municipio de Colón, Nariño.

Así mismo, se han establecido tres viveros principales y dos transitorios para propagación de especies nativas, de las tres regiones con 118.100 plántulas, lo que ha permitido garantizar la gobernabilidad y la seguridad para adelantar los procesos de negociación y el establecimiento de las herramientas de manejo del paisaje.

En el departamento del Quindío, la flora nativa comprende cerca de 2.000 especies presentes en remanentes de bosques, cañadas, como árboles aislados o en arreglos agroforestales asociados al cultivo del café. A pesar de ser una de las zonas más diversas en los Andes colombianos es también una de las más perturbadas, la mayor parte de las coberturas naturales han sido transformadas principalmente en asentamientos humanos y zonas de uso agropecuario. Menos de 6,4% de la cobertura original de la franja sub-andina en este departamento se encuentra protegida. En total existen 9 áreas protegidas bajo las categorías de Áreas Protegidas Regionales y Reservas Naturales de la Sociedad Civil, con un área total de 17.899 ha en protección.

Un componente importante del paisaje cafetero es la guadua (Guadua angustifolia)que crece de manera natural, que está bien representada en los sitios piloto del proyecto. Los departamentos de Quindío (8.348 has) y Valle (8.392 has) aportan el 46% del total de los guadales naturales en Colombia. En general los caficultores tienen en sus zonas de protección de cañadas guaduales naturales, los cuales son aprovechados para actividades de la finca y para su comercialización.

Asociadas a las formaciones de guadua se han registrado cerca de 120 especies de plantas, 48 de aves, 20 de mamíferos y 7 de reptiles. Se estima que una hectárea de guadua puede almacenar hasta 30.000 litros de agua, situación que favorece la formación y retención de suelo y previene la erosión, y puede fijar hasta 54 toneladas métricas de CO2anuales. Los usos de la guadua son amplios con aplicación en la construcción de viviendas, puentes y cercos, así como en la elaboración de herramientas, instrumentos musicales, artesanías, muebles y pisos.


Servicios ambientales
En Colombia no se cuenta con un sistema de valoración económica de los servicios ambientales, pese a que las contralorías departamentales y municipales se les ha asignado dicha función y por lo tanto no hay un orden establecido para el pago de los servicios ambientales del agua a pesar de tener una de las mayores disposiciones del vital líquido en el mundo, así mismo tampoco por la captura de carbono y menos por deforestación y emisiones.

No obstante, el proyecto le apuesta a la generación incentivos económicos que sirvan de catalizadores a los productores para los pagos por servicios ambientales (PSA), y que los mantenga comprometidos con el cultivo de café, amigable a la biodiversidad para aumentar sus ingresos a partir de productos certificados y no certificados; fortalecer la capacidad de los municipios de avanzar en la planeación basada en el paisaje en la región cafetera, apoyar la viabilidad económica y ecológica a largo plazo de las fincas cafeteras que favorecen la biodiversidad; y replicar los resultados exitosos del proyecto en otros paisajes cafeteros mediante asociaciones estratégicas con grupos interesados.

Igualmente, mejorar las condiciones del hábitat de la región Andina para especies amenazadas y endémicas mediante la promoción y establecimiento de prácticas de producción amigables a la biodiversidad en 27.000 hectáreas de los paisajes cafeteros, y el establecimiento de 450 hectáreas de corredores de conservación; así como mejores procesos para el manejo del ciclo hídrico y de la calidad del agua usando prácticas de producción mejoradas y tecnologías limpias que reduzcan al mínimo el uso de productos agro-químicos y residuos de producción mediante la implementación de modelos PSA relacionados con el agua, y el uso de estándares de certificación y verificación del café que contribuyan a prevenir la contaminación del agua; conservación y estabilización de los suelos adoptando las prácticas de producción mejorada, incluyendo la reforestación alrededor de las fuentes y nacimientos de agua, el uso de cercas vivas como una estrategia para prevenir la erosión, y la promoción de alternativas de producción basadas en sistemas agroforestales para suelos que no son apropiados para actividades agrícolas; y la reglamentación del cambio climático a través de proyectos PSA piloto de captura de carbono mediante actividades de restauración y conservación que incluyen el establecimiento o la mejora de cercas vivas, bosques protectores, sombra y enriquecimiento de bosques en fragmentos y remanentes.

En el tema de cafés sostenibles, se viene trabajando desde hace varios años, con el fin de incentivar mecanismos de producción amigables con la biodiversidad como una herramienta voluntaria por medio de la cual un tercero garantiza que el café proviene de una finca que cumple con unos requisitos de sostenibilidad especificados en un estándar.

Por otra parte, la verificación es una herramienta que permite a un tercero corroborar el estado inicial y el progreso de las fincas con relación a los requisitos de un proceso o iniciativa encaminada a alcanzar la sostenibilidad. Los diferentes estándares de certificación incluyen requisitos sociales, económicos y ambientales; sin embargo, el énfasis es diferente dependiendo de los objetivos del esquema. Los cafés certificados por Rainforest Alliance CertifiedTM (RAC), Fairtrade Labelling Organizations International (FLO), Bird Friendly® y sellos orgánicos o ecológicos y UTZ Certified, o avalados por esquemas de verificación como Nespresso AAA Sustainable QualityTMProgram, Código Común para la Comunidad Cafetalera (4C) y Cafe Practices, son reconocidos en los mercados como cafés sostenibles y especiales.

Otro de los resultados significativos en la ejecución del proyecto se ha dado en el ejercicio de convocatoria con actores locales, que se ha consolidado generando espacios de confianza y colaboración mutua, en beneficio de las actividades previstas, vinculando además a centros educativos y promoviendo una mayor participación de la mujer cafetera.

De manera particular con el Sena, se diseño el programa curricular a nivel de especialización técnica en “Biodiversidad y servicios ecosistémicos para paisajes cafeteros”, la cual será inaugurada en febrero de 2012. Esto ha incluido un plan de formación a formadores Sena, por parte del equipo técnico del proyecto, con el apoyo de Cenicafe.

En acciones conjuntas con los equipos de extensionistas de los 13 municipios, se ha apoyado la capacitación de 6331 caficultores y técnicos capacitados en esquemas de certificación/verificación, gestión empresarial y conservación de biodiversidad. Se resaltan las acciones complementarias de capacitación dirigidas a 575 mujeres, incluidas giras demostrativas.

Uno de los riesgos críticos del proyecto en el presente año ha sido la severidad del cambio climático que ha tenido incidencia en la roya y otras enfermedades que han afectado la producción de café y la escasez del grano con precios elevados en el mercado internacional.

Dichos logros ratifican que la biodiversidad en el sector cafetero colombiano, liderado por la Federación Nacional de Cafeteros a través del Comité de Cafeteros del Quindío es una de las propuestas más ambiciosas que en materia ambiental se viene desarrollando en esta zona con el apoyo de la secretaría de Desarrollo Económico, Rural y de Competitividad de la gobernación del Quindío y la CRQ.


Fuente: ( cronica de quindio )

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