Curiosidades de anfibios y reptiles de otro mundo

Cuando las ranas críen pelo. Esta frase hecha es una forma de decir nunca, porque se supone que las ranas no tienen pelo y que nunca lo tendrán. Pero nada más lejos de la realidad. También es interesante saber que los gecos o salamanquesas, una familia de lagartos de tamaño pequeño y mediano, caminan por los techos como si no existiera la fuerza de la gravedad para ellos. Y, por si esto fuera poco, también existen en el mundo lagartos sin patas. Es la pitón burmesa, una de las serpientes más grandes del mundo. En su libro Ciencia al cubo, la periodista científica América Valenzuela expone algunas curiosidades sobre estos animales, que parece que vienen de otro mundo.



Las ranas con pelo. La Trichobatrachus robustus es una rana peluda. Mide 11 centímetros, es terrestre, aplanada y con la cabeza ancha. Vive en los bosques húmedos de África donde, por cierto, es considerada un manjar. Los científicos aún no saben muy bien para qué sirve esta rara melena. Es posible que aporte más oxígeno a la piel, que es por donde respiran, en parte, las ranas. Pero el pelo no es la característica más rara de esta rana. Los renacuajos, aparentemente inofensivos, tienen dientes afilados y son carnívoros. Ya las adultas tienen garras retráctiles, como los felinos, con la particularidad de que no tienen salida al exterior. Imagínatelo: cuando tienen que usarlas, en ocasiones muy especiales -sólo cuando se sienten amenazadas-, las uñas salen rompiendo la piel.

¿Cómo andan los gecos por el techo? Los gecos (o salamnquesas) viven en climas templados y tropicales. En la península Ibérica es habitual verlos en verano, andando por las paredes de las casas de la playa o de la montaña. El sistema que utilizan estos animales para agarrarse con tanta facilidad a las superficies ha sido todo un misterio hasta hace menos de una década. Lo descubrió Robert Full, de la Universidad de Berkeley, en California. El secreto de los gecos está en sus pies, que tienen unos pelitos especiales. En cada dedo tienen cerca de medio millón de pelos microscópicos llamados setae. Cada micropelo tiene cientos de almohadillas que se agarran a las superficies para quedarse pegadas a ellas. Tras esta unión, uno puede pensar que la separación es muy complicada. Pero no es así, el diseño de los pies de los gecos no tiene ningún fallo. Cuando quieren liberarse, alisan los pelitos de sus pies de forma inmediata y se desprenden de la superficie a la que estaban pegados. Y pueden hacerlo a una velocidad impresionante: 15 veces en un segundo.

El corazón gigante de la pitón burmesa. Originaria del sudeste asiático, este reptil se alimenta de animales que mata por estrangulamiento y que alcanzan, incluso, el tamaño de la misma serpiente. En la universidad de California Irvine (Estados Unidos) han averiguado que la pitón burmesa aumenta el tamaño de su corazón en un 40% mientras hace la digestión. Esto explica por qué esta serpiente bombea un 50% más de sangre con cada latido cuando digiere los alimentos. Además, otros estudios aseguran que este animal no sólo aumenta el tamaño de su corazón, sino también el de su hígado, que triplica su talla habitual. Asimismo, la masa intestinal dobla su volumen y la actividad enzimática del páncreas aumenta vertiginosamente. En definitiva, el metabolismo de esta serpiente se adapta a las necesidades fisiológicas de su cuerpo en cada momento.


Fuente: ( la verdad.es )

1 comentarios:

k interesante y fea imagen..le tengo pavorr a los reptiles, a los sapos los kiero lejos y las ranas no me gustan!!!

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