jueves, 21 de abril de 2011

Lago Pellaifa: donde un terremoto de Chile sumergió las casas y un bosque

Los habitantes de ese lugar chileno no consideraron que al desmoronarse los cerros durante los largos minutos del terremoto de 1960, estos harían subir las aguas. 41 años después, aún se ven las puntas de los árboles
En el Sur de Chile, en la Comuna de Panguipulli, a unos 60 kilómetros de Pucón en dirección Sureste y a 25 kilómetros de la ciudad Villarrica, entre el lago Calafquen y la aldea de Carirriñe, se encuentra un pequeño lago de origen glacial: el Lago Pellaifa, un poco olvidado y conocido por pocos que suelen disfrutar sus tranquilas aguas. Sin embargo, este lago contiene, literalmente, una historia singular. Puntas de árboles que se ven curiosamente sobre la superficie y el sonar del viento en las montañas son testimonios incansables que recuerdan que allí, donde ahora hay agua, existió una zona habitada y un bosque.

El gran sismo histórico de magnitud 9,5 Richter ocurrido el 22 de mayo de 1960 desmoronó grandes cantidades de rocas de los cerros, que cayeron al lago, por lo que las aguas subieron y sepultaron todo rápidamente.

Solo quedaron las puntas de los árboles que se fueron secando con los años, y una chimenea de una de las casas que se mantuvo 40 años hasta que el 27 de febrero de 2010, en la madrugada, con el nuevo terremoto 8,8 grados Richter de Bío Bío, se desmoronó. Se perdió finalmente el juego que tenían los bañistas que gustaban rodearla o alcanzarla en los meses de primavera y verano.


Esta periodista estuvo tomando fotos en agosto 2010, cuando se topó con una residente del Lago Calafquen que eligió acercarse al lugar con sus hijas a tomar el sol y pasear en cayak en las tranquilas aguas de Pellaifa.

“Esto era un glaciar, según nos informan los geólogos de la zona, quien sabe cuantos años atrás empezó a derretirse. Estaba rodeado de casas y bosques. Con el terremoto del '60 , se desmoronó. Al caer bloques a las aguas, estas subieron de nivel e inundaron casas y bosques”, me explica, mientras caminamos a la orilla del lago.

Una santiaguina residente en Coñaripe explicó que cuando ocurrió el último terremoto en 2010, no entendía porqué todos corrían hacia el lago Calafquén en vez del interior, y era quizás por lo sucedido en 1960. Sin embargo, las aguas del lago Calafquén subieron en el último terremoto y alcanzaron el único camino de salida en dirección a Licanray. Por lo que no había escape por ese lado.

Pellaifa y Coñaripe se encuentran vecinos a Liquiñe, después de Cararriñe y antes del paso fronterizo Cararriñe, que separa con Argentina. Allí se inicia la falla geológica Liquiñe-Ofqui de 1.000 kilómetros de largo hacia el Sur, que llega finalmente a la triple unión de las placas Sudamericana, Nazca y Antártica, según explica el medio informativo local de Panquipulli (palabra que significa el 'Espíritu del Puma', animal que se veía normalmente en esas zonas muchos años atrás).

Para quien vive entre volcanes activos y cerros que se desmoronan con los terremotos, es difícil crear vías de escape. Algunos nuevos residentes atemorizados explicaron que, al menos, en caso de erupción del Volcán Villarica, les queda el camino a Pullinque unos 26 kilómetros, bordeando el otro lado del Lago Calafquén.

Los residentes de la zona no solo vivieron en su reciente historia la pérdida de la aldea al costado del Lago Pellaifa por el terremoto de 1960, sino además la pérdida del centro antiguo de Coñaripe, que fue arrasado por las lavas del Volcán Villarica. En esa noche, la lava sepultó a los lugareños que no hicieron caso de escapar luego de la erupción y se quedaron a disfrutar una buena fiesta.

Al disfrutar las calmadas aguas del lago Pallaifa en un asoleado día de agosto en 2010, en medio del verde y el tranquilo paisaje campestre, o al visitar algunos de sus lugares artesanales mapuches, uno puede olvidar completamente los desastres naturales que son protagonistas de la historia y mantienen una presencia latente aguardando su momento para aparecer.

Cambio Climático
Era el mes de agosto, había sol y no se veía la nieve. Algunos residentes informaron que la nieve se vio menos ese año, y ya para agosto no quedaba. Otros contaban que era el resultado de la negligencia del hombre en su afán de tallar árboles lo que estaba originando cambios en el clima y el ambiente. Sin embargo, desde el ojo turístico, el buen tiempo nos permitió recorrer la zona caminando y admirar los hermosos y tranquilos parajes entre Coñaripe y el Lago Pellaifa, que son solo 3 a 5 kilómetros.

Al respecto del cambio climático de la zona, Paula Belloy, una residente, aclaró que el clima es más tropical ahora, con calores sofocantes y lluvias torrenciales esporádicas. Según Paola, la cantidad de nieve que cae es más o menos la misma, ya que a nivel de la parte baja, esta no llega. Normalmente, llega a las montañas en invierno, a 3 kilómetros de altura.

Fuente: ( la gran epoca )

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1 comentarios:

esta información ecológica es muy interesante, hace poco fui para Chile a una fiesta en unos salones de fiestas y me hubiese encantado ir para el lago a ver como esta todo. para la próxima

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