sábado, 30 de abril de 2011

Edificios sustentables, a favor de la ecología urbana

Madero Office y Greending Ugarte son dos ejemplos de la nueva tendencia que evalúa y busca minimizar el impacto ecológico de los inmuebles. Sale un 15 % más caro construirlos, pero cotizan más.



Hace ya bastante tiempo que el concepto “ecología” cala profundo en occidente. Hay todo tipo de objetos y enseres destinados a cuidar, o por lo menos a no dañar, el medio ambiente; y las corrientes arquitectónicas no están ajenas a esta tendencia. Desde hace un tiempo los edificios sustentables son una realidad y una corriente en expansión en las principales ciudades del mundo y ahora, de a poco, Buenos Aires y también el resto del país empiezan a asomarse a este nuevo mundo, en el que el ahorro de energía es la premisa fundamental.

Hay dos construcciones que están a la cabeza de esta tendencia en Buenos Aires, por lo menos en lo que a edificios comerciales se refiere, y que tienen proyección internacional. Una es la torre Madero Office de Puerto Madero, y la otra, que está en etapa de finalización, el Greending Ugarte, en Vicente López. Además, también en San Luis se está construyendo el edificio de la gobernación bajo las especificaciones del Green Building Council (GBC), y será el primer edificio público con estas características; y hay por ejemplo, emprendimientos de viviendas sociales en Moreno, en la Provincia de Buenos Aires, y en Olavarría.

Hay varios nombres para definir esta nueva manera de encarar construcciones que tiendan a aprovechar y no dañar el medio ambiente: sustentable, sostenible, arquitectura verde, eco-arquitectura o arquitectura ambientalmente consciente. Lo cierto es que es un modo de concebir el diseño buscando aprovechar los recursos naturales de tal modo que minimicen el impacto ambiental de los edificios sobre el medio ambiente y sus habitantes. Entre los principios que demarcan esta corriente y en los que se está basando la construcción de los nuevos inmuebles locales está la consideración de las condiciones climáticas, la hidrografía y los ecosistemas del entorno para alcanzar el máximo rendimiento con el menor impacto. También se realiza un proceso selectivo de materiales, en el que se elijen los que tengan bajo contenido energético; se diseña teniendo en cuenta el menor uso de energía para calefacción, refrigeración e iluminación; y también deben cumplir con requisitos de confort estándar.

De hecho, según Carlos Grinberg, presidente GBC Argentina, una construcción sustentable es aquella “diseñada y construida de forma que reduce o elimina el impacto negativo sobre el medio ambiente”. “Se destacan cinco áreas –dice Grinberg–: la planificación del sitio, el consumo racional del agua, el uso eficiente de la energía, la conservación de materiales y recursos, y el cuidado de la calidad ambiental interior”.

Tanto el Madero Office como el Greending Ugarte están a la espera de de ser aprobados por el GBC, lo que los catalogaría como los primero con este sello ecológico distintivos, y mientras tanto cuentan con la pre-certificación LEED (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental). Según señalan sus constructores, un edificio de estas características demanda una inversión de un 15 por ciento más que uno convencional, y un siete se destina sólo a la certificación. De hecho, sólo en la construcción del Greending Ugarte se invirtieron alrededor de 10 millones de dólares. Eso sí, según señalan agentes inmobiliarios, este nuevo estándar de calidad puede favorecer en un 20 o 30 por ciento el precio de comercialización de los inmuebles.

Según explicó Nicole Michel, asesora del proyecto Madero Office, la precertificación indica el compromiso de los desarrolladores y proyectistas de cumplir con los requisitos de cuidado del medio ambiente y ahorro energético, desde la construcción y durante toda la vida útil del inmueble. “La certificación definitiva puede otorgarse recién cuando el edificio está en funcionamiento, y puede demorar entre 6 y 18 meses debido a los plazos de la GBC, la entidad certificadora con sede en los Estados Unidos”, explicó Nicole Michel.
 
Fuente: ( la razon )

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