Identifican una proteína que podría mejorar los tratamientos para abortos involuntarios recurrentes

Los científicos de la Universidad de Sheffield, en Reino Unido, han identificado una proteína que participa en el desarrollo de la placenta humana que también puede ayudar al implante de embriones en el útero, lo que podría mejorar los tratamientos para abortos involuntarios recurrentes y la preeclampsia.

El estudio, publicado este viernes en 'Human Reproduction', demuestra que una proteína llamada sincitina-1, que fue el resultado de una infección viral de nuestros ancestros primates hace 25 millones de años, es primero secretada en la superficie de un embrión en desarrollo, incluso antes de que se implante en el útero. Esto significa que es probable que desempeñe un papel importante en ayudar a los embriones a adherirse al útero, así como en la formación de la placenta.
Esta información fundamental de las primeras etapas del desarrollo del embrión humano es crucial para mejorar los tratamientos actuales para una variedad de complicaciones estresantes durante el embarazo, como abortos involuntarios recurrentes, síndrome de restricción del crecimiento fetal y preeclampsia, un trastorno de presión arterial elevada de la madre durante el embarazo.
El profesor Harry Moore, codirector de Centro de Biología de Células Madre de la Universidad de Sheffield y autor principal del estudio, señala: "Abortos involuntarios recurrentes, síndrome de restricción del crecimiento fetal y pre-eclampsia son complicaciones importantes y muy estresantes del embarazo. Con el tiempo, podemos ser capaces de desarrollar análisis de sangre en base a nuestros resultados para identificar los embarazos que podrían estar en riesgo y también desarrollar terapias apropiadas".
UNA PROTEÍNA SIN LA QUE EL HOMBRE NO HABRÍA EVOLUCIONADO
"Hay mucho en las noticias sobre la infección por el virus Zika en el momento y sus efectos devastadores en el desarrollo fetal, pero no todas las infecciones virales son necesariamente tan desastrosos -destaca--. Sorprendentemente, el gen sincitina-1 es el resultado de una infección viral de nuestros ancestros primates hace 25 millones de años. El ADN viral se metió en el genoma de nuestros antepasados y se transmitió a través de la herencia y el gen implicado en la fusión del virus con las células para la infección fue cooptado y se convirtió en sincitina-1. Sin ella, los seres humanos probablemente no habrían evolucionado".
Los científicos saben mucho más acerca de los procesos de desarrollo temprano del embrión en los animales que en los seres humanos y el desarrollo embrionario y la reproducción es un aspecto de la biología en el que existen diferencias fundamentales entre las especies. Los investigadores ahora examinarán si el nivel de secreción de sincitina-1 en el embrión antes de la implantación está relacionado de alguna manera con el resultado del embarazo en mujeres sometidas a fertilización in vitro.
"Hasta ahora no sabíamos que esta proteína se expresa de manera temprana en el embrión. Es interesante que la proteína sincitina-1 sea secretada principalmente en las células del embrión, llamadas células trofoblásticas polares, las que primero se adhieren a las células de la matriz llamadas células epiteliales endometriales", apunta.
"En el laboratorio, hemos descubierto que las células trofoblásticas que secretan sincitina-1 no sólo se fusionan -formando en el cuerpo una barrera fundamental para proteger el embrión_sino que también secretan nano-vesículas llamadas exosomas. Estos exosomas pueden comunicarse con las células en otras áreas de la madre para prepararla para el embarazo. Si esto no sucede adecuadamente en las primeras etapas, puede causar problemas durante el embarazo", concluye.
Fuente: Ecodiario

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