La contaminación del tráfico está limitando el desarrollo cognitivo de los niños españoles

Un estudio llevado a cabo en Barcelona constata que la polución procedente del tráfico se asocia con un deterioro del crecimiento de la cognición en niños


Alumnos de una clase de primaria
La contaminación atmosférica es responsable cada año de la muerte de más de 25.000 personas en nuestro país. Y es que respirar aire contaminado conlleva, entre otros muchos perjuicios, un mayor riesgo de asma, de partos prematuros y de enfermedades cardiovasculares. Un aspecto a tener muy en cuenta dado que, a día de hoy, 1 de cada 3 españoles nos vemos abocados a respirar este aire contaminado. También los niños, aún más vulnerables a los efectos de la polución. De hecho, un nuevo estudio dirigido por investigadores del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) de Barcelona alerta de que la contaminación del tráfico está causando un deterioro en el desarrollo cognitivo de los niños de nuestro país.
Concretamente, el nuevo estudio, publicado en la revista «Environmental Health Perspectives», tuvo por objetivo analizar el efecto que, sobre el desarrollo cognitivo de los alumnos de primaria, tienen las partículas en suspensión (PM), esto es, las partículas que como el polvo y el humo ‘flotan’ en el aire. Y para ello, los investigadores se centraron en aquellas partículas con un diámetro inferior a las 2,5 micras (PM2,5), pues dado su pequeño tamaño suponen un mayor riesgo para la salud de los seres humanos.
Es cierto que a día de hoy ya hay estudio que han constatado la existencia de una asociación entre la contaminación por el tráfico y un menor crecimiento en las capacidades de aprendizaje. Sin embargo, como explica Xavier Basagaña, co-director de la investigación, «se ha investigado muy poco el papel en el desarrollo cognitivo de los componentes de las PM o de otras fuentes diferentes al tráfico».

Mayor falta de atención

En el estudio, los autores evaluaron la función cognitiva de un total de 2.618 niños –la edad promedio se estableció en 8,5 años– de 39 escuelas de Barcelona en cuatro momentos diferentes. Y paralelamente, registraron la concentración de PM2,5 tanto en las aulas como en los patios de las escuelas en las semanas en las que cuantificaron la capacidad cognitiva de los alumnos.
Los resultados mostraron que el incremento de 4 microgramos por cada metro cúbico de aire (μg/m3) en los niveles de PM2,5 asociados al tráfico conllevó una reducción del 22% en el desarrollo anual de la memoria de trabajo –esto es, la función ejecutiva del cerebro responsable de la memoria a corto plazo y del procesamiento de la información– de los niños.
Es más; este aumento de 4 μg/m3 de las PM2,5 originadas por el tráfico también se asoció con una disminución del 30% en el desarrollo anual de la memoria de trabajo superior –implicada en los procesos cognitivos complejos– y con un incremento anual del 11% en la falta de atención.

Alejar el tráfico de los colegios

Y este efecto perjudicial sobre la función cognitiva de los niños, ¿está realmente causada por la polución del tráfico o podría ser consecuencia de otros contaminantes? Pues según los resultados, el origen de estas PM2,5 implicadas en el ‘deterioro’ del desarrollo de la capacidad cognitiva de los alumnos es, claramente, el tráfico.
Como indica Xavier Basagaña, «ninguna de las otras fuentes de PM2,5 se asoció con efectos adversos sobre el desarrollo cognitivo».
Tal es así que, como concluye Jordi Sunyer, co-director de la investigación, «la reducción de la contaminación por el tráfico cerca de las escuelas podría conllevar efectos beneficiosos sobre la cognición».

Fuente: ABC

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