Canibalismo submarino

Un tiburón se traga a otro sin masticarlo. Historia de una fotografía que pronto será un clásico de los “casos extremos” de la zoología mundial.



Hace pocos días, la suizo italiana Daniela Ceccarelli, doctora en ecología marina del Centro de Excelencia para el Estudio de los Arrecifes Coralinos del Consejo de Investigaciones de Australia y su colega David Williamson, buceaban muy orondos en las profundidades de las costas de Great Keppel Island, parte del gran arrecife coralino de ese país, para actualizar un censo de la población marina. Ignoraban que estaban por ver y fotografiar un acontecimiento nunca antes retratado: un caso de canibalismo entre congéneres submarinos.

En un momento dado, Ceccarelli vio lo que creyó era un tiburón bamboa. “Lo primero que me llamó la atención fue su blancura traslúcida”, respondió Ceccarelli a National Geographic. Pero a medida que el pez se acercaba advirtió la proximidad de un tiburón alfombra (también llamado Wobbegong) que salía de su refugio con el tiburón bamboa parcialmente atrapado entre sus mandíbulas. “Quedó claro que la cabeza de la bamboa estaba dentro de su boca. No ofrecía ninguna resistencia, por lo que estaba inmóvil y definitivamente muerto”, agregó la especialista.

Los Wobbegongs son depredadores silenciosos que esperan ocultos en el fondo oceánico hasta que ven pasar delante de su nariz su codiciada presa.

Como lo reveló el contenido de sus estómagos en otras ocasiones, no es raro que esta clase de tiburones devoren peces más grandes, ya que poseen mandíbulas dislocables y sus dientes apuntan hacia atrás. Si bien pueden atacar humanos, el hombre no es parte de su dieta habitual sino un reflejo defensivo.

De manera que, hasta que no tengamos la foto de un bamboa deglutiéndose a un humano, esta imagen es la más extraordinaria que poseemos sobre las costumbres alimentarias de esta especie.


Fuente: ( aimdigital )

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