La "hamburguesa" de laboratorio es una "cortina de humo", dicen Ecologistas

La hamburguesa de laboratorio, creada por científicos holandeses y presentada recientemente en Londres, es un simulacro de "fast food" y una "cortina de humo" para esconder los verdaderos problemas políticos y agroalimentarios detrás de la producción de carne, ha denunciado a EFEverde Ecologistas en Acción.
 
El responsable del sector de Agroalimentación de Ecologistas en Acción, Tom Kurcharz, ha expuesto a EFEverde su rechazo a este producto que pretende convertirse en una buena solución a la escasez alimentaria de carne en un futuro.

Para Kurcharz, "este invento es una cortina de humo para distraer y no hablar de las causas del hambre de 1.300 millones de personas, del cambio climático y de los problemas de crisis en el mundo de la agroalimentación".

La solución a estos problemas "son políticos y en ningún caso un experimento en laboratorio puede resolver la falta de proteínas para una parte de la población mundial. Lo que hay que hacer -ha subrayado Kurcharz- es cambiar radicalmente las políticas económicas y agrícolas que hay detrás de la actual concentración de carne en empresas cárnicas y en todo el modelo agroindustrial".


Uno de los aspectos más contradictorios es el modelo escogido, ya que no se ha creado ninguna comida diferente sino precisamente una hamburguesa, lanzada al mercado a principios del siglo XX por empresas que son "sinónimo de comida rápida (fastfood), responsable de los cambios tan brutales que ha experimentado nuestra alimentación en los últimos 50 años", ha señalado el experto.

Lo que para el responsable de Ecologistas se oculta con ese tipo de "experimentos estúpidos" es la degradación de la Tierra y de los sistemas hídricos de los que depende nuestra producción de alimentos, problemas en los ecosistemas que han sido causados por la agricultura industrial, destinada a alimento para el ganado.

"Uno de los ejemplos para demostrar la gravedad de este asunto es la bacteria E.coli, que ha llevado a la muerte a muchas personas en el mundo y cuyo origen hay que buscarlo en la fuerte concentración del ganado", propia de las explotaciones intensivas, ha añadido el responsable ecologista.

Los miles de mataderos que existían en los años 70 en EE.UU se han convertido hoy en trece "megamataderos", donde se sacrifican 400 reses a la hora. Según Kurcharz, esta masificación "la han conseguido las grandes empresas de producción de carne, junto con las grandes empresas agrícolas de semillas de maíz, soja y trigo, como Monsanto".

Tradicionalmente, el vacuno se alimentaba de alfalfa y otras hierbas, pero al cambiar de una ganadería extensiva a las grandes concentraciones de animales, se pasó a alimentar al vacuno a base de piensos compuestos, la mayor parte maíz, que les hace engordar mucho más rápidamente.

De esta forma, la bacteria E.coli, que existía de forma natural en el metabolismo de la vaca, ha provocado una mutación de esa bacteria con resistencia al ácido y que, por lo tanto, no se elimina, sino que se propaga en estos grandes establos a través de los propios excrementos con los que, además, llegan al matadero.

La E.coli llega a la carne y por lo tanto a toda la cadena alimentaria, pero, "lo que es más grave", -aseguró Kurcharz- es que "se propaga a través de las aguas procedentes de estos establos, y se pone en contacto a través de diferentes vías con los productos agrícolas".
Las políticas del Estado español y las política agrarias de la Unión Europea marginan a los pequeños agricultores y ganaderos, "aun cuando los estudios han demostrado que los animales sacrificados al aire libre y de forma tradicional tienen muchísimas menos bacterias y patógenos que los sacrificados en grandes mataderos", ha asegurado Kurcharz.

"Es una grave dejadez del mundo académico experimentar con estas cosas, cuando la investigación tendría que buscar la solución de los graves problemas de salud que tenemos a nivel mundial", ha concluido Tom Kurcharz.

Un grupo de expertos liderados por Mark Post, de la Universidad de Maastrich (Holanda), presentó en Londres esta revolucionaria hamburguesa, en cuyo proyecto Sergey Brin, cofundador de Google, ha invertido casi 250.000 euros.


Fuente: Terra
 

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