La dieta mediterránea: escudo del corazón

Incluso aquellas personas con antecedentes de este tipo, también están a tiempo de beneficiarse de la nutrición mediterránea y reducir el riesgo de nuevos episodios.


Mucha fruta, verdura, pescado y alimentos sin refinar. Es la base de la dieta mediterránea, el secreto para mantenerse alejados de enfermedades como los infartos y los accidentes cerebrovasculares.
Incluso aquellas personas con antecedentes de este tipo, también están a tiempo de beneficiarse de la nutrición mediterránea y reducir el riesgo de nuevos episodios.
Así lo apunta un estudio realizado con más de 15.000 personas en 39 países. Según los resultados y durante casi cuatro años de seguimiento, por cada 100 personas afines a la dieta mediterránea, se registraban tres infartos menos, ictus o muertes en comparación con otro grupo de 100 individuos que consumían menor cantidad de alimentos saludables.
Así lo relata el artículo que acaba de publicarse en el último European Heart Journal.Un total de 15.482 personas con enfermedad coronaria estable y una edad media de 67 años respondieron a un cuestionario sobre su estilo de vida y detalles sobre su dieta al inicio del estudio epidemiológico.
Por ejemplo, cuántas veces a la semana consumían carne, pescado, productos lácteos, granos integrales, cereales refinados, hortalizas, frutas, postres, dulces, bebidas azucaradas, alimentos fritos y alcohol.
Dependiendo de sus contestaciones, se les asignaba una puntuación de 'dieta mediterránea', en función del consumo diario de alimentos sanos (con un rango entre 0 y 24). También se ponía una nota de puntos según la cantidad de alimentos poco saludables que tomaban al día.
Después de tres años y siete meses de seguimiento, 1.588 participantes del estudio sufrieron algún evento cardiovascular (infartos, accidentes cerebrovasculares o fallecimientos por estas cuestiones).
El reparto entre los grupos según su estilo de alimentación fue clara. Entre el grupo de personas con más de 15 puntos en 'dieta mediterránea', se produjo el 7,3% de los episodios.
Entre quienes puntuaban entre 12 y 14, el 10,5% y en las personas con una nota por debajo de 12, 10,8%.
"Tras ajustar otros factores que podían influir en los resultados, se observó que cada punto de más en dieta mediterránea se asociaba con una reducción del 7% en el riesgo de infartos, ictus y fallecimientos por causas cardiovasculares", señala el principal autor de la investigación, Ralph Stewart, del Hospital y la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda).
Sin embargo, continúa, "un mayor consumo de alimentos menos saludables y más típicos de las dietas occidentales, no se asoció con un aumento en estos eventos adversos". Dado que los "resultados fueron consistentes en todas las regiones geográficas analizadas", relatan los autores en su artículo, "nuestra investigación sugiere que deberíamos poner más énfasis en alentar a las personas con enfermedades del corazón a comer más alimentos sanos y tal vez, centrarse menos en evitar los alimentos poco saludables".
No obstante, esto no significa que las personas que consumen alimentos refinados, dulces o bebidas azucaradas estén impunes.
El estudio no encontró daños por ingerirlos de forma moderada, pero no se evaluó la ingesta total de calorías, que es un determinante importante en los problemas de salud relacionados con la obesidad, y tampoco se pudieron examinar los efectos de las grasas buenas y malas, por los que aún no se pueden extraer conclusiones definitivas.
"El mensaje principal es que algunos alimentos, como las frutas y las hortalizas , parecen reducir el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares".
Fuente:Radiohrn

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