La nadadora que se robó la bandera olímpica del palacio de un emperador

En la década de 1950 y 1960, la nadadora australiana Dawn Fraser se convirtió en la mujer más veloz en el agua.
"Batió 41 récords mundiales y mantuvo el de los 100 metros libres durante 15 años. Fue un gran esfuerzo", le contó al Servicio Mundial de la BBC su instructor, Harry Gallagher.
Pero en los Juegos Olímpicos de Tokio (Japón) de 1964, Dawn se hizo casi tan famosa por su actitud rebelde que por batir los récords mundiales.
"A los japoneses les encantaba. Es el tipo de persona de la que te enamorarías por lo que hacía, rompiendo las normas. Los únicos que estaban en su contra eran los integrantes de la Unión de Natación Australiana (ASU, por sus siglas en inglés)", dijo Gallagher.
Pero ¿quién era Fraser y cuáles fueron los actos de rebeldía que cautivaron tanto la atención mundial?

Rebeldía innata

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Image captionFraser se convirtió en la nadadora más veloz en las décadas de 1950 y 1960.
Fraser nació en 1937 en Balmain, Sídney (Australia), y su ambición se hizo evidente desde una edad temprana.
"A los 12 o 14 años tenía una actitud bastante masculina. Era una chica ruda y quería tener el mundo bajo mis pies", le explicó Fraser a la BBC.
La australiana solía ir a nadar a la piscina de agua salada de su barrio, pues los médicos le habían aconsejado que lo hiciera para tratar su asma.
Y fue allí donde conoció a Gallagher, quien se convertiría en su instructor de natación.
Gallagher logró que madurara y que me fijara unas metas para convertirme en la mejor nadadora del mundo
Dawn Fraser
Gallagher trató de tomarle el relevo, pero a la joven eso no le gustó.
"No quería que nadie me dijera qué hacer y ella tampoco, así que chocamos bastante. Pero a los tres o cuatro días cambió de actitud, comenzamos a nadar y nos convertimos en amigos inseparables", dijo Gallagher.
"Él (Gallagher) se dio cuenta de que yo tenía mucho talento y se propuso entrenarme", dijo Fraser.
En las décadas de 1940 y 1950, Balmain era un suburbio de la clase trabajadora de Sídney que obtuvo tu apodo, Tiger Town (la ciudad de los tigres), de su equipo de rugby, The Tigers (los tigres).
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Image captionHarry Gallagher se propuso entrenar a Fraser y convertirla en la mejor nadadora del mundo.
Puede que Gallagher lograra llevarse a la chica fuera de Tiger Town, pero nunca logró sacar a los tigres de ella.
"Creo que (Gallagher) logró que madurara y que me fijara unas metas paraconvertirme en la mejor nadadora del mundo", explicó Fraser.
"Tenía esa chispa inherente en ella... y me di cuenta de que era una chica muy diferente", relató el instructor.
"Conocí a su padre y me invitó a cenar. Nunca lo olvidaré. Pensé: 'Estoy dentro'".
Y así fue como comenzó esa relación de amistad entre nadadora e instructor.

La más veloz

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Image captionFraser fue la primera mujer en la historia en nadar los 100 metros estilo libre en menos de un minuto.
Fraser era una velocista y no le interesaban las distancias por debajo de los 200 metros.
"Me dijo: 'No quiero entrenar con estas chicas, son demasiado lentas. Ponme con los chicos'. Comenzó a vencerlos y, desde ese momento, fue cada vez a mejor", dijo Gallagher.
Fraser era tan buena que consiguió la medalla de oro de los 100 metros libres en los Juegos Olímpicos de Melbourne (Australia) de 1956, a los 19 años.
Y volvió a lograrlo en Roma (Italia), en 1960.
Dos años después, en 1962, se convertiría en la primera mujer en nadar los 100 metros libres en menos de un minuto.
"La prensa la amaba y los titulares la vanagloriaban", dijo Gallagher.
Todo parecía marchar muy bien de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio (Japón) de 1964.
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Image captionA pesar de la tragedia de perder a su madre en un accidente automovilístico poco antes de la competición, decidió presentarse y logró batir otro récord.
Pero justo cuando logró ser admitida en un equipo para participar, perdió a su madre en un fatal accidente de auto.

Contra las adversidades

"Yo conducía y el carro volcó en la autopista. Mi madre murió al instante y yo me rompí el cuello", relató la nadadora.
La prensa la amaba y los titulares la vanagloriaban
Harry Gallagher
Pero la joven no se rindió y decidió seguir adelante.
"Tenía el apoyo de mucha gente, como Gallagher. Mis compañeras me decían que me necesitaban en el equipo y yo dije que lo haría por mi madre", dijo a BBC la campeona olímpica.
"Fue muy duro para ella porque además tenía un collarín", dijo Gallagher.
Sin embargo, la única vez que Fraser dudó sobre su posibilidad de presentarse a la competición fue cuando el médico le dijo que no podría sumergirse en el agua.
"Pero lo hice y le dije a mi entrenador que me sentía preparada", explicó la australiana, quien tuvo que ir a Tokio sin Gallagher, pues en esa época no se permitía el acceso a los instructores.
Fraser mantuvo correspondencia con Gallagher para continuar, de alguna manera, su entrenamiento.

El momento decisivo

A tan solo siete meses del accidente, la joven estaba a punto de comenzar la prueba final de los 100 metros estilo libre en el Estadio Olímpico de Tokio, en Japón.
"Era como un santuario moderno. Caminé y vi esa magnífica piscina. Siempre recordaré la sensación de la multitud", recuerda Fraser.
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Image captionConquistó su tercera medalla de oro a los 26 años, en los Juegos Olímpicos de Tokio (Japón).
A sus 26 años, Fraser era la última nadadora en posicionarse en su plataforma.
"Siempre me presentaba en las competiciones pensando que era la más veloz del mundo y que tendrían que batir un récord mundial para superarme. También me acordaba de mi madre".
"Recuerdo el momento de estar de pie en la plataforma y tocarla justo antes de sumergirme en el agua", dijo Fraser.
Ese fue el día que conquistó su tercera medalla de oro consecutiva, ganando por pocos segundos a la estadounidense de 15 años Sharon Strouder.
"Cuando terminé me dije a mi misma: 'Va por ti, mamá'. Sabía que acaba de hacer la carrera de mi vida".
"Logramos lo imposible. Me sentí muy orgulloso de Fraser", dijo Gallagher.

Rompiendo las normas

Dawn Fraser había hecho historia al convertirse en la primera mujer en ganar los 100 metros estilo libre tres veces; un triplete olímpico.
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Image captionFraser le dedicó la medalla a su madre.
Pero también rompió las normas tres veces y su éxito pronto se vio eclipsado por su comportamiento.
Al principio de los Juegos, enojó a los responsables del equipo australiano al decidir participar en la ceremonia inaugural, en lugar de quedarse descansando, tal y como les habían pedido.
Después se negó a competir en un traje de baño oficial y usó el de un equipo rival. "El mío era muy pequeño", argumentó Fraser.
Pero lo más grave sucedió pocas noches después de su victoria, cuando se fue de fiesta con el equipo australiano de hockey y decidieron robar algunas banderas olímpicas a modo de souvenirs.
"Dos de los chicos me animaron a robar unas banderas y me fui con ellos. Éramos tres, nos llevamos dos banderas e intentamos conseguir una tercera".
Sí, soy conocida como una rebelde, pero me siento feliz y orgullosa de que me llamen así
Dawn Fraser
Fue en ese momento cuando les detuvo la policía, a altas horas de la madrugada, intentando robar una bandera japonesa del Palacio Imperial.
"No impusieron cargos contra nosotros, pero tuvimos que pedir disculpas", explicó Fraser.

Cambio de vida

Pero las autoridades australianas fueron más severas y le prohibieron competir durante 10 años.
"Rompió las normas y había sido culpa suya, pero quienes la vetaron (los oficiales de la ASU) no eran hombres imparciales", sostiene Gallagher.
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Image captionHoy, continúa siendo una rebelde. Y se siente orgullosa de ello.
La prohibición fue finalmente derogada, pero ya era demasiado tarde para que pudiera prepararse para los Juegos Olímpicos de México de 1968.
Aun así, incluso como espectadora, se dio un chapuzón.
"Alguien le dio un traje de baño y le animó a participar. Se zambulló en el agua, a más de 2.000 metros de altura -y es asmática- y superó la marca olímpica, a pesar de que llevaba dos años fuera de la piscina", contó Gallagher.
Cuando se retiró, Fraser formó una familia y regentó un restaurante, antes de dedicarse a la política.
Y todavía sigue causando controversia.
Es conocida como una de las mejores deportistas australianas de la historia y también como un espíritu libre.
"Sí, soy conocida como una rebelde -una larrakin, según el término australiano- pero me siento feliz y orgullosa de que me llamen así", dijo Fraser.
Gallagher está de acuerdo: "Tienes que tener carácter. Ella lo tuvo y, mezclado con agua salada, salió muy fuerte".
Fuente: BBC MUNDO

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