En busca del desplazado desarrollo sostenible

Cuando falta menos de un año para la cumbre Río+20, la sociedad civil de América Latina y el Caribe suma fuerzas para reivindicar en esa instancia el concepto de desarrollo sostenible y no plegarse al modelo de la economía verde, que, entiende, sólo representa más negocios para las grandes empresas.

"La economía verde es el nuevo argumento internacional ambiental, pero se le ha vaciado del concepto de desarrollo sustentable y se le ha dado otro enfoque", dijo a IPS Maureen Santos, especialista en temas internacionales de la brasileña Fundación de Órganos para la Asistencia Social y Educativa. "Es un intento para que el actual sistema en crisis cobre un nuevo aire", apuntó.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable se realizará del 4 al 6 de junio de 2012 en la meridional ciudad brasileña de Río de Janeiro como forma de conmemorar la primera Cumbre de la Tierra, efectuada en esa misma urbe en 1992. Los objetivos de este encuentro global, más conocido como Río+20, son un renovado compromiso político alrededor del desarrollo sustentable, la evaluación del progreso hacia los objetivos internacionalmente acordados en torno al tema y el abordaje de los nuevos desafíos.

Asimismo, la reunión se concentrará en la construcción de una economía verde en el contexto de la erradicación de la pobreza y el desarrollo sustentable, así como un marco institucional para ese propósito.

"La solución no es ponerle precio a la naturaleza, pues no es un capital. La economía verde no debe desvirtuar los principios fundamentales del desarrollo sostenible. Es equivocado afirmar que sólo se cuida aquello que tiene precio, propietario y genera ganancia", dijo a IPS Katu Arkonada, investigador del boliviano Centro de Estudios Aplicados a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

La primera Cumbre de la Tierra desembocó en una serie de tratados internacionales, como las convenciones sobre el cambio climático y sobre diversidad biológica, la Comisión de Desarrollo Sostenible y lo que se ha conocido como Agenda 21, un plan de acción a aplicar por las agencias del sistema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los gobiernos, empresas y organizaciones no gubernamentales en cada área que tiene impactos sobre el ambiente.

Pero dos décadas después, el contexto de la Cumbre Río+20 es diferente, pues aumentaron las emisiones contaminantes, la extinción de especies, la degradación de los ecosistemas y el agotamiento de los recursos naturales en el planeta. Además, el paso hacia el desarrollo sostenible sigue lento.

"El debate debe centrarse en el reverdecimiento del crecimiento, equidad en un mundo de límites, construcción de resiliencia frente a shocks y tensiones", plantea el análisis titulado "Haciendo que Río 2012 funcione. Preparando el escenario para una renovación económica global, social y ecológica", redactado por Alex Evans y David Steven.

Los autores son académicos del Centro sobre Cooperación Internacional de la Universidad de Nueva York, y publicaron el documento en junio.

Tanto del lado gubernamental como de la sociedad civil avanzan los trabajos preliminares de las jornadas oficiales y alternativas. En mayo de 2010 y marzo pasado hubo reuniones preparatorias de la cumbre en la sede de la ONU en Nueva York.

En enero y febrero de 2012 habrá reuniones en esa misma locación para discutir el borrador de declaración que será adoptada en Brasil.

Mientras, un seminario internacional se realizó del 30 de junio al 2 de julio en Río de Janeiro sobre la organización de la reunión paralela, convocado por el Comité Facilitador de la Sociedad Civil para Río+20.

La sociedad civil prefiere hablar sobre reverdecer la economía, en vez de fomentar la economía verde. De hecho, esa definición ya es motivo de disputa entre las naciones industrializadas y en desarrollo.

"La discusión de la economía verde está muy variada. América Latina está muy fragmentada en sus posturas", señaló Santos, quien también pertenece a la Red Brasileña por la Integración de los Pueblos.

Los gobiernos y las organizaciones sociales de la región abordarán el tema de la cumbre durante la Reunión Regional Preparatoria para América Latina y el Caribe que se llevará a cabo del 7 al 9 de septiembre en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe en Santiago de Chile.

La agenda tentativa de esa sesión incluye un informe sobre los preparativos para Río+20 y debates sobre "los avances logrados hasta la fecha y las lagunas que aún persisten en la aplicación de los resultados de las principales cumbres en la esfera del desarrollo sostenible" y los temas centrales de la cumbre, así como el análisis y aprobación de la declaración regional.

"Los dos desafíos centrales del desarrollo sostenible son, por un lado, superar la pobreza y las desigualdades y, por otro, restablecer el equilibrio del sistema Tierra. Ambos objetivos están intrínsecamente ligados y no se pueden alcanzar uno independiente del otro. Los seres humanos y la naturaleza constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible", indicó Arkonada.

El Estudio Económico y Social Mundial 2011, del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, recomienda la inversión de 1.900 millones de dólares anuales en tecnologías verdes durante los próximos 40 años, para combatir los efectos del cambio climático.

"Pero la actual agenda de la economía verde padece de falta de sustancia. Para darle más agudeza, debe ser enfocada más específicamente en el tema del crecimiento, especialmente el de las economías emergentes", señalan en su estudio Evans y Steven.

Su argumento es que esas economías "representarán la mayoría de la demanda adicional entre el presente y 2030, son laboratorios del futuro, el modelo que otros países ricos en desarrollo quieren imitar y tienen el potencial para obligar a los países ricos a hacer esfuerzos para actualizar sus economías"

Fuente: ( IPS )

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