Pamplona premia con cine gratis el reciclaje

Conocida mundialmente por sus fiestas, la capital navarra está rodeada por 50 municipios cuyo eje común es el gran parque fluvial del Arga. Con 33 km, el plan de ampliación hasta los 65 km es una de las actuaciones medioambientales previstas que incluye,  por ejemplo, animar a un mayor reciclaje cambiando latas por entradas a espectáculos

Pamplona está rodeada de otros 50 núcleos urbanos prácticamente indiferenciables de no ser por sus propias estructuras de Gobierno. Esta particularidad de «estar juntos» supuso la instalación de una Mancomunidad que desde el año 82 hasta hoy se ha hecho cargo de servicios comunes como la recogida de residuos, la gestión del agua y los transportes. Aunque no es lo único que mantiene unidos a estos municipios. Su gran denominador común es el gran parque fluvial del río Arga. Con una extensión de 33 km (11 de los cuales los gestiona directamente el Ayuntamiento de Pamplona) a día de hoy conecta nueve municipios a través de pasos para viandantes, lo que ha supuesto la recuperación de los márgenes del Arga y varias láminas de agua. «La idea es ampliar el parque hasta 65 km», explica Javier Torrens, presidente de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona. Pero la ciudad se aleja del tópico del cinturón verde. María Teresa Martínez, directora de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Pamplona, explica que «el 99 por ciento de los ciudadanos vive a menos de 300 m de una zona verde. Uno de los indicadores europeos de calidad de vida». De una extensión de 25 millones de metros cuadrados, casi el 21 por ciento son jardines.
Poner en valor la biodiversidad de esta región mezcla de tres «estilos» biogeográficos, atlántico, alpino y mediterráneo es parte de las labores a favor de la naturaleza que incluyen campañas para la reinserción de especies amenazadas como la nutria y el visón y la publicación de libros de especies (plantas silvestres, mariposas…) para que los ciudadanos aprendan a pelear por la conservación de una patrimonio más extenso que el de sanfermines y sus toros.

La gran apuesta residual
Una ciudad tan expuesta a la vista de curiosos de todo el mundo ha de preocuparse por la gestión de sus residuos. Los 350.000 vecinos de la comarca, sin estar en fiestas, generan residuos a una media de 224 kg por persona y año. Entre las medidas más novedosas para mejorar la gestión de los desechos, y gracias al acuerdo común entre la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, el Ayuntamiento y la UTE (Unión Temporal de Empresas) FCC-Ros Roca se encuentra el sistema de recogida neumática instalado en el centro histórico. Con más de cien buzones de recogida diferenciada y un presupuesto de 18,3 millones de euros se han conseguido reducir las emisiones del transporte hasta un 40 por ciento. Los buzones lanzan a 70 km por hora la basura a través de una red de tuberías (6,5 km) hasta el centro de recogida de Trinitarios. También de nuevo cuño es la primera máquina separadora automatizada de envases de FCC que premia con entradas de cine la capacidad de reciclado de los vecinos. «Desde  enero se han recogido más de 1.300.000 envases. Si cada 90 se adquiere una entrada para el cine, a día de hoy se han distribuido 14.000 entradas», explica Torrens.

Desde la Mancomunidad adelantan otros proyectos de revalorización energética y reciclado. La primera supone la adaptación de las líneas de distribución eléctrica para volcar a la red la energía del biogás residuo de la planta de Góngora (a 15 km de Pamplona). «Cada día se están quemando sin posibilidad de conversión 2.000 euros al día en energía», afirma Torrens.  Y una nueva planta cerrada de compostaje en Arazuri (unos 4.000 m2), que permitirá obtener compost para jardinería en «tres semanas en vez de en tres meses», detalla Torrens.
Con el fin de cumplir las expectativas de la Unión Europea en cuanto a producción energética, el  Ayuntamiento decidió sumarse al reto del 20 por ciento (reducción en consumo y emisiones y producir la misma cantidad con renovables) en 2009 y ya en 2010 el 21 por ciento de la energía global consumida en Navarra procede de fuentes renovables» afirma Martínez. La rápida consecución de este reto se fusiona con los primeros pasos en la contención de la demanda gracias a un coctel de medidas que van desde la instalación de paneles fotovoltaicos en los  23 colegios públicos o paneles solares térmicos en los polideportivos municipales hasta la monitorización de las emisiones de 20 edificios municipales.

El último paso, quizás el que quedaba por dar, era rebotar parte de la responsabilidad a los ciudadanos. Pamplona es la representante española en la iniciativa europea Engage  que recoge las imágenes de ciudadanos con sus planes de acción real; quien ha querido reducir su consumo de agua, ir en bicicleta a trabajar, etcétera, ocupa las marquesinas de los autobuses demostrando que todo el mundo puede arrimar el hombro. Y para quien piense ir de visita, el Ayuntamiento propone compensar las emisiones del viaje a través de un donativo a una ONG de proyectos de desarrollo limpio.
 
Fuente: ( la razon.es )

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