Centroamericanos apuestan al bambú para el desarrollo sostenible

Entre los beneficios del cultivo del bambú figura el descenso de la presión social sobre la tala de bosques con especies de maderas duras y la purificación de aguas servidas.

 


Convencidos de que el bambú es el "acero vegetal" del futuro, ambientalistas, investigadores y productores lanzaron hoy en Panamá la Red Centroamericana de bambú, para promover el cultivo y uso de materiales en la construcción de viviendas ecológicas.

El planteamiento fue sustentado por el investigador panameño Rolando Sánchez Diez, en el Primer Encuentro Centroamericano del bambú, en el que participan expertos de Costa Rica, Guatemala, Colombia, Cuba, Ecuador, Alemania, Suiza y Panamá.

Sánchez Diez dijo a dpa que ha sido aprobado un estudio para realizar un inventario de la cantidad de bambú que hay en la subregión, que podría desarrollar el cultivo en suelos franco-arenosos con presencia de agua, con fines de comercialización.

Reseñó que en el mundo hay 1.400 especies. De ellas, unas 600 especies están en Latinoamérica, de las cuales 80 son del género Guadua. Unas 40 especies de Guadua pertenecen a Centroamérica, donde hay diversos estudios sobre su uso y aplicación en la industria de casas, la confección de muebles y ornamentos.

El bambú es una gramínea de tallos leñosos propia de las zonas tropicales de los continentes. Es de rápido crecimiento y algunas especies pueden alcanzar hasta los 35 metros de altura en su madurez. Se estima que una plantación de Guadua podría ser cosechada en 3,5 a 4,5 años después de la siembra planificada.

Sánchez Diez resaltó que en China, las autoridades aprobaron su uso en columnas y terrazas de edificios. Estudios realizados en laboratorios en Alemania demostraron que el bambú es ligero, flexible y extraordinariamente sólido, y debería ser considerado como elemento de construcción en zonas de riesgo.

Al respecto, el ingeniero forestal colombiano Francisco Castaño comentó a dpa que técnicos de la agencia alemana GTZ, de cooperación para el desarrollo, coadyuvaron con autoridades municipales en Armenia, Colombia, en la construcción de casas de bajo costo en zonas desoladas por el terremoto de 1999.

Subrayó que los técnicos tomaron entonces la decisión correcta: "echar mano de la Guadua", que crecía en forma natural, para construir casas con cañas previamente inmunizadas y secadas, con el objetivo de aumentar su durabilidad. Aclaró que muchas de esas viviendas ecológicas y acogedoras aún perduran.

A Colombia han llegado pedidos de Haití y Martinica para el uso de elementos modulares de bambú, porque resistirían mejor los terremotos y los huracanes que afectan al Caribe, indicó Castaño.

Previamente, en 1991, cuando Costa Rica fue azotada por un terremoto de 7,7 grados en la escala de Richter, las casas de bambú resistieron el fenómeno, mientras que las de ladrillo y concreto colapsaron. El hecho generó conciencia a favor del uso de elementos naturales en el diseño de viviendas habitables y seguras.

Entre los beneficios del cultivo del bambú figura el descenso de la presión social sobre la tala de bosques con especies de maderas duras, la purificación de aguas servidas, la rápida recuperación de tierras degradadas por la tala y quema y la reducción del impacto del cambio climático en las cuencas hidrográficas.

Jorge Morán, investigador ecuatoriano de la Universidad Católica de Ecuador e integrante de la Red Internacional del bambú y el Ratán (INBAR, por sus siglas en inglés), con sede en China, comentó a dpa que "planchas de bambú puede reemplazar perfectamente a la madera o el aglomerado Mdf".

Morán puntualizó que en Brasil, Ecuador y Colombia hay evidencias del buen uso del bambú en la construcción de edificios. Añadió que la experiencia sudamericana privilegia características biodegradables y antisísmicas y podría inspirar a los centroamericanos en la búsqueda de alternativas para la reducción del déficit habitacional.

Fuente: ( la prensa grafica )

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